Ambos fueron inaugurados el mismo año, durante la misma semana. Pero mientras uno festejará a lo grande (con regalos e invitados ilustres incluidos) el otro lo hace casi de soslayo, sin demasiada estridencia.

Esa es la realidad de los teatros San Martín y Alberdi, que cumplen 100 años y que, en estos momentos, exhiben caras totalmente opuestas. El primero se prepara para estrenar una araña única en el país, que cambió totalmente la fisonomía interior de la sala, mientras el Alberdi exhibe muchas de sus paredes sin pintar, carece de luz de cámara en el escenario y presenta serios problemas de filtraciones. Los baños también ofrecen un estado lastimoso (con pérdidas y olores persistentes) y la alfombra del primer piso presenta roturas incomprensibles. 

El primer concierto de este año (que se realizó el viernes, precisamente en homenaje a los 100 años del coliseo) se concretó a duras penas, en el contexto de estas carencias. Los músicos mismos reconocen que faltan implementos básicos: no hay presupuesto para fotocopias, las tarimas están desvencijadas y en los ensayos se debe trabajar con las luces de los atriles. "Anoche daba pena ver al teatro en semejante estado. El coliseo habla por sí solo", le confesó a LA GACETA un empleado de la UNT, repartición de la que depende el Alberdi. Y agregó: "los que asistieron al concierto no me desmentirán; la planta baja olía a baño sin limpiar y el primer piso a alfombra húmeda".

Sin fallas
El secretario de Extensión de la UNT, Mario Leal, brindó en cambio una visión muy distinta. "El teatro no tiene fallas estructurales y no necesita grandes obras. Eso lo puedo ratificar. Lo que realmente necesita es mantenimiento. Y eso es lo que estamos desarrollando ahora", le dijo ayer a LA GACETA. Incluso adelantó que las luces del escenario ya han sido compradas y serán instaladas el jueves. "Además estamos por adquirir una consola nueva, tanto de música como de luces, y ya comenzamos los estudios para los trabajos de restauración de la fachada del edificio", agregó. 

En este sentido explicó que los trabajos se vienen haciendo lentamente porque durante el verano la sala no pudo cerrarse a causa de los talleres. "Ahora no nos queda más remedio que continuar con los trabajos en la medida de lo posible, sin afectar el funcionamiento del teatro", advirtió. En cuanto a los festejos por los 100 años, Leal declaró que se realizarán durante todo el año y que no estarán concentrados en un solo mes.

En tanto, el director del teatro, Oli Alonso, comentó que el jueves se realizará el acto protocolar por el centenario. "Será aquí, en el teatro -apuntó-. Se descubrirá una placa y actuarán los coros. Hasta ahora es lo único que está previsto".

Sin embargo, las quejas de los músicos y de los empleados se escucharon por lo bajo el viernes. "Volví a casa muy triste. No es posible que no se destine un presupuesto para atender las cuestiones básicas de este hermoso edificio", se lamentó otro empleado de la UNT.