La mayoría de los casi 2.000 lenguajes de África no tienen una palabra para nombrar el cáncer. En el idioma twi, por ejemplo, el cáncer de piel recibe la denominación de sasabro: "enfermedad que te carcome".

Ese carácter innominado del cáncer contribuye a la percepción (en países desarrollados y en países en desarrollo) de que se trata de una enfermedad del mundo adinerado, donde el alto consumo de grasas, las dietas ricas en alimentos procesados, el alcohol, el tabaquismo y los estilos de vida sedentarios alimentan el crecimiento tumoral.

Sin embargo, contra ese prejuicio, en África subsahariana, este año se registrarán cerca de 1 millón de nuevos casos de cáncer. Una cantidad que se prevé que se duplicará y, por tanto, llegará a los 2 millones anuales durante la próxima década.

¿Cómo un continente puede esperar diagnosticar, tratar y luchar por prevenir, una enfermedad que no tiene nombre?

Mañana será peor

"Ha habido algunas campañas maravillosamente efectivas alrededor del sida, la tuberculosis y la malaria: enfermedades infecciosas como esas son terriblemente importantes. Pero ya hay más muertes en el mundo por cáncer que por sida, tuberculosis y malaria juntos", advierte David Kerr, especialista en cáncer de la británica Oxford University, en una entrevista con la agencia de noticias Reuters. El ex presidente de la Sociedad Europea de Oncología Médica, fundó la ONG AfrOx en 2007 para ayudar a países africanos a buscar cómo prevenir y controlar el cáncer.

Para 2030, según prevé la OMS, el 70% de la carga de cáncer del mundo residirá en países pobres. "Creen que el cáncer es una enfermedad de los ricos. Pero la realidad es que, en parte debido al éxito en la lucha contra las enfermedades infecciosas, los africanos están viviendo más. Este es el precio a pagar: ahora viven lo suficiente para desarrollar cáncer", añade Kerr.

"Eso" que mata
Para muchas mujeres en África, el cáncer de mama y de cuello de útero se han vuelto causas comunes de muerte antes de que sus víctimas puedan aprender sobre ellas e, inclusive, hallar palabras para nombrarlas.

Un estudio publicado el año pasado reveló que, desde 1980, la cantidad de casos de nuevos cánceres de cuello de útero y de muertes por esa causa cayeron sustancialmente en los países ricos, pero aumentaron drásticamente en África y otras regiones pobres. El 76% de los nuevos casos de cáncer cervical o de cuello de útero se registran en zonas en desarrollo, y África subsahariana ya presenta el 22% de los casos munciales de ese cáncer.

Algunos de los países más pobres registraron un aumento en los casos de cáncer de pecho de más del 7,5% anual durante el período de 30 años estudiado: más del doble de la tasa global.

Los seis mosqueteros

"Hay una explosión del cáncer aquí", sentencia Verna Vanderpuye, oncóloga clínica y consultora en radioterapia del Hospital Korle Bu. Ella es un "bicho raro" en Ghana. Es una de los sólo seis médicos entrenados en cáncer que atienden en un país con 24 millones de personas.

Un sondeo de 2008 de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer muestra que los tumores uterinos, mamarios, prostáticos y hepáticos son los más comunes en Ghana. Las tasas de muerte son mayores que en los países ricos, donde los pacientes se benefician de la detección temprana y los tratamientos modernos.

Esa situación, que es dramática, también es un gran avance para Ghana. Hasta 2007, no había oncólogo en el país, y eso ocurre aún en algunas naciones vecinas. Sierra Leona, por ejemplo, tiene más de 6 millones de habitantes y ningún médico especializado en cáncer. Lo mismo le ocurre a Togo y Guinea.

El resultado de esta situación consisten en que, para muchos en África, un diagnóstico de cáncer implica una muerte dolorosa y angustiante.

El silencio no es salud
La enfermedad sin nombre, con pérfida coherencia, es un mal del que muchos africanos no quieren hablar. En la sala de quimioterapia del hospital Korle Bu, la enfermera especializada en oncología Juliana Tagoe explica por qué los pacientes suelen no querer hablar sobre el cáncer. Muchas personas ven la enfermedad como un castigo espiritual, revela. "Creen que alguien ha hecho algo malo y que el cáncer es el efecto del castigo divino. Se sienten estigmatizados", precisa.

En las comunidades rurales, donde se veneran líderes espirituales y tribales, es común el uso de plegarias, rituales y remedios herbáceos. Cuando los médicos llegan a intervenir, los tumores se han expandido y crecido a tamaños poco vistos en los países desarrollados.

Costosa prevención

Para los especialistas, un foco de esfuerzo para combatir esta epidemia es la búsqueda de prevención de los cánceres provocados por infecciones. Particularmente en África, un porcentaje elevadísimo de cánceres son causados por infecciones como la hepatitis B y la hepatitis C, que provocan cáncer de hígado; y por el virus del papiloma humano (VPH), que causa casi todos los cánceres de cuello de útero.

Precisamente, si se pudieran introducir campañas de vacunación contra el VPH en África, los expertos aseguran que el efecto sobre las tasas de muerte y enfermedad sería drástico. Grupos sanitarios están trabajando para obtener dosis a precios bonificados para los países más pobres.