MADRID.- El gobierno de Mariano Rajoy aprobó ayer una nueva reforma financiera, la segunda desde su llegada al poder y la cuarta desde que la crisis aterrizó en España en 2008. La medida supone un drástico saneamiento de los créditos del ladrillo, el gran lastre de la banca del país, y la creación de una especie de "bancos malos". El objetivo es restaurar la "credibilidad y la confianza" en el sistema financiero de España, dijo la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría (foto). Los bancos tendrán que cubrir con provisiones casi la mitad de los préstamos otorgados al sector constructor y promotor, lo que supone que tendrán movilizar 30.000 millones de euros, según explicó el ministro de Economía, Luis de Guindos. Implica aumentar el nivel de provisiones del 7% al 30% de media. Tras la primera reforma financiera aprobada por el Ejecutivo en febrero, que se centraba en la provisión de los activos problemáticos del ladrillo, esta segunda reforma se focaliza en los créditos de ese sector que teóricamente son sanos. Detrás está el temor a que se conviertan en tóxicos con el empeoramiento previsto de la situación económica en España. A fines de 2011, los bancos españoles contaban con 310.000 millones de euros en créditos al ladrillo, de los cuales 184.000 están afectados por el estallido de una burbuja inmobiliaria. (DPA)
España busca sanear créditos de la construcción