Ahora es un vampiro de sombras tenebrosas. Pero empezó con manos de tijera; y fue pirata, gángster, dueño de una fábrica de chocolates, peluquero sanguinario...

No es un actor del momento: es el gran camaleón del cine desde hace rato. Y también es el personaje (de sí mismo) que aman por igual las y los fans de Hollywood. Los productores saben que su nombre al frente del elenco significa un éxito de taquilla seguro. Pero su vida privada no es tan sólida como la actoral.

Desde hace un tiempo Johnny Depp provee de abundante material a las revistas del corazón y a la prensa amarilla, con los dimes y diretes de la conflictiva relación que mantiene con su mujer, Vanessa Paradis. Los rumores de infidelidad salpican tanto la figura del polifacético actor que él se tomó el trabajo de desmentirlos. Eligió Londres y una rueda de prensa para intentar dar por tierra con todas las especulaciones. Y en ese afán no advirtió que decía dos veces lo mismo en la misma frase: "los rumores no son ciertos. Son falsos".

En el affaire suena demasiado fuerte el nombre de una bella colega, Ashley Olsen, que lo habría hechizado hasta sumirlo en un apasionado romance.

Desde que estalló el rumor no se muestran en público, y Depp se puso contundente en sus apreciaciones: "no importa que yo lo niegue porque el periodismo y la gente ya tiene formada una opinión".

¿Será Olsen la que derrumbe el largo matrimonio Depp-Paradis, que lleva 14 años y dos hijos?