Verónica llegó a un quiosco de Córdoba al 600, en la Capital, y pidió una tarjeta de $ 30 de su empresa de telefonía celular. Su línea no tenía crédito y necesitaba comunicarse con una de sus compañeras de la facultad. Hasta ese momento, la operación había sido normal. De repente, la sorpresa y el malestar se adueñaron de la estudiante. Verónica debió pagar un plus de $ 3 para poder hablar; y a todo eso, desistió además de los 25 centavos que le correspondían de remanente.
Los quioscos de la ciudad comenzaron a cobrar un porcentaje adicional sobre el precio nominal de las tarjetas y cargas virtuales en teléfonos celulares, cigarrillos y snack, denominación usada para las papas envasadas.
La medida fue adoptada, en particular, por los drugstores del centro capitalino -locales que venden todo tipo de productos y permanecen abiertos las 24 horas, en muchos casos- y el extra registrado ronda un 10% del valor de la venta, aunque en el caso de los paquetes de cigarrillos la proporción es mayor. Desde el sector argumentaron que el encarecimiento de los productos responde a la caída del margen de utilidad comercial. Inclusive, se anunció que esa especie de canon podría ampliarse a un número mayor de locales tras la reunión de propietarios de quioscos que se realizó anoche, convocado por la organización Kiosqueros de Tucumán.
El cigarrillo y las tarjetas de recarga para teléfonos móviles son productos de alto consumo en la plaza local y, a su vez, de escasa rentabilidad al ser productos que se distribuyen bajo un régimen nacional de precios -llevan impresos en los envoltorios el "valor legal"-.
"Hay artículos de consumo con márgenes de ganancia casi nulos para el comerciante. El dinero va directo a la fábrica y no hay beneficio para los quiosqueros. Podría decirse que se trata de una comercialización gratis", comentó Luis Rodríguez Marat, referente de la rama comercio de la Federación Económica de Tucumán (FET). El directivo explicó que la insuficiencia de los dividendos llevó a los dueños de drugstores a aplicar sobreprecios sobre estos productos, como lo hicieron en se efectúa en sobre variedades que actualmente no se distribuyen bajo una normativa de precios, como los caramelos o chocolates. "Al ser de demanda masiva, atraen a clientes. Distinto es el caso de mercadería de segunda categoría, como el caramelo, que no acercan a las personas a los puestos de venta", afirmó Rodríguez Marat. El plus a las transacciones se extiende a distintas localidades del país, como Mar del Plata y Junín, en Buenos Aires, o Resistencia, en Chaco, y responde a una iniciativa de la Cámara de Kiosqueros de la Argentina.
u OPINIONES.- El malestar y las resignación se mezclaron ayer entre los clientes consultados y comentaristas de LA GACETA.COM sobre los sobreprecios aplicados por los quioscos en cigarrillos y tarjetas para recarga de celulares.
u rechazo al aumento.- "Está mal que cobren un adicional. Los aumentos de precios vienen dándose en todos los productos, y ahora debemos soportar esta medida", dijo ayer Daiana Cavana, de 18 años.
u rechazó el argumento.- "No tienen por qué cobrar así. Está mal que se cobre $ 3 más si una tarjeta de celular cuesta $ 30. Además, no se puede tener una baja rentabilidad si un negocio trabaja en el centro de la ciudad (por la Capital)", afirmó Cecilia Sánchez, de 35 años.
u en la web.- "Esto es fácil, si a los quiosqueros no les resultan rentables los cigarrillos y las tarjetas para teléfonos, que no los vendan y listo", comentó "no_me_importa". "Me parece razonable: ninguna de esas ventas es una ventaja para el quiosquero; mucho sacrificio e inversión para ganar nada y beneficiar a los grandes...", dijo "mastropiero".