DAMASCO.- Al menos 70 muertos y 375 heridos provocó ayer en Damasco la explosión de dos coches bomba, en sendos ataques suicidas prácticamente simultáneos en una muy transitada avenida de acceso al Cuartel de Patrullas en Al Kazzaz (zona sur de la capital siria), señalado como un centro de inteligencia estatal donde hay una prisión y sede de temidos interrogatorios que incluyen torturas.
El evidente propósito de los atacantes fue enturbiar la posibilidad de una salida pacífica a la virtual guerra civil que atraviesa ese país. El Ministerio del Interior responsabilizó a los opositores al presidente, Bashar al Assad: "se trata de un nuevo crimen perpetrado por grupos terroristas armados, apoyados por partidos extranjeros que menosprecian la sangre siria". El argumento fue reiterado en una carta enviada al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, donde se culpó también, sin citarlos, a "medios (de prensa) que incitan la violencia, ofreciéndoles cobertura informativa de los atentados".
Pero la coalición opositora Consejo Nacional Sirio acusó al Gobierno de haber cometido los ataques para generar temor entre los observadores de la ONU. "Desgraciadamente, la lentitud de la comunidad internacional en nuestro caso da más tiempo al régimen para cometer estos actos", se quejó el dirigente Samir Nachar. Otras versiones culpaban de lo sucedido a Estados Unidos, a milicias de Al Qaeda y a los Gobiernos de Turquía, de Arabia Saudita y de Qatar, opuestos al régimen de Damasco.
En el lugar podían verse cuerpos destrozados mezclados con autos destruidos y escombros de edificios parcialmente dañados. Las explosiones produjeron un cráter de tres metros de profundidad y dos grandes y espesas columnas de humo. Los servicios de rescate retiraron cadáveres calcinados de entre los restos de vehículos humeantes.
"¿Esta es la libertad que ustedes quieren? Murieron niños que iban a la escuela y empleados que iban a sus trabajos", gritaba un vecino desde las pantallas de la televisión estatal, donde se proyectaban escenas apocalípticas y se mostraban partes de cuerpos humanos siendo arrojados a bolsas de nailon. "Pobre Siria, pobres nosotros. ¡Jamás hemos visto algo así!", exclamaba un sobreviviente, mientras se multiplicaban los pedidos para encontrar a desaparecidos.
Cientos de seguidores del Gobierno se congregaron en el sitio para manifestarse. "Por nuestra sangre y por nuestra alma, nos sacrificaremos por ti, Bashar. Alá te bendiga", cantaban.
Rechazos
El jefe de la Misión de Observadores de Naciones Unidas en Siria, general Robert Mood, visitó el lugar y exigió que cesen esos actos y que haya una oportunidad para avanzar hacia una solución política pacífica. El propio militar fue víctima de un atentado explosivo el miércoles. La Unión Europea y EEUU condenaron los atentados y defendieron el plan de paz de la ONU, impulsado por Kofi Annan ("cualquier acción que sirva para exacerbar las tensiones y aumentar el nivel de violencia sólo es contraproducente para los intereses de las partes", dijo en un comunicado).
Este fue el episodio más cruento en los 14 meses de violencia en Siria, que ya causó más de 10.000 muertos; de ellos, 800 fallecieron desde el 12 de abril, cuando debería haber comenzado una tregua constantemente violada por las partes. (DPA-AFP-Reuters-Télam)