JÓVENES MANTENIDOS

Estoy convencido de que el conjunto de leyes de un país -que establece las normas que rigen la conducta social del grupo de individuos que lo componen- mínimamente- debe ser un conjunto jurídico coherente. No puede tener normativas que se contrapongan o que no se complementen. Pero en Argentina, los progresistas de la última hora encontraron la forma de tergiversar ese núcleo análogo. Resulta que, por un lado, bajan la edad de responsabilidad cívico-social a los 18 años y ahora pretenden que dichos ciudadanos se conviertan en unos irresponsables al obligar a los padres a mantenerlos hasta los 25 años. Por otra parte, si la universidad es gratuita, les dan boleto estudiantil, tienen biblioteca gratis y a la mayoría de jóvenes los mantienen con los planes mamitas, cooperativos, etcétera, debo interpretar que la manutención es para el fernet con coca, bailes en boliches -after, ropa de moda, motos de baja cilindrada y celulares de última generación-. ¡Qué bien! No soy ejemplo, pero mi realidad fue que al ingresar a la universidad a los 17 años debí trabajar para pagarla pues fui a una privada; además me pagaba al boleto de transporte, los libros y apuntes y el cafecito a las 23 para mantenerme despierto hasta las 0.30 en que terminaban las clases y apurarme para honrar a Morfeo (el dios del sueño en la mitología griega y romana), ya que a las 7 debía marcar tarjeta en mi trabajo. Y me recibí de contador a los 23 años sin que me recalcara el "marote" y sin esperar premio alguno por ello. Por eso, me es difícil entender por qué la Presidenta no se dedica más a gobernar para el bien común de todos los ciudadanos y no gastar en fuegos artificiales que hunden en la promiscuidad (no pobreza), la desidia, la vagancia y la desorientación a nuestros jóvenes. El trabajo no es mala palabra. Es virtud, dignidad, alegría, recompensa de esfuerzo. Es una bendición.

Luis Vides
luisvides47@yahoo.com.ar


EL ROSAL

Tan sólo un rosal. Salí al patio aquel día, amanecía y llovía. La lluvia se me antojaba persistente y suave, como una caricia que busca su dueño que le dé la dimensión y la importancia de quien así la siente. Yo la sentía como un rezo que sabe a melodía. Esta que brota del silencio y entra por todas las ventanas del alma, sobre todo cuando nos predisponemos a ver o sentir "esos otros colores" con los que justipreciamos la vida. A lo lejos, un cerro imponente del que percibía sólo sus contornos; más cerca, algunos árboles a los que la lluvia lánguida sus verdes languidecía. Volví la mirada hacia mi patio, en un espacio, tres rosales, pero ¿por qué negarlo? Uno de ellos me atrapaba y era al que yo más quería. De mediano porte (tenía poco más de un año); sus gajos eran vigorosos, de los que brotaban hojas verdes, de verdes oscuros, llenos de vida; la lluvia acariciaba y los gajos se mecían indolentes, como adormecidos en el tiempo que lento se desliza, sin pausas, sin medidas. También él se me antojaba adormecido; el rosal tenía cuatro rosas, pero una me pareció distinta; era de color salmón, con matices de sutilezas infinitas, así como se manejan los misterios insondables de la naturaleza, la que a veces nos abre las puertas hacia el asombro, en impensados momentos. "Una rosa y yo"; ese era en ese momento mi universo, en ese instante tenía toda una inmensidad de vida, esa que se escapa de todo lo predecible, la que hace vibrar en sed, todas las expectativas. De pronto me di cuenta de que yo sonreía, mientras la rosa, como una hembra altiva, mostraba desde su gallarda estampa cada uno de sus pétalos, los que se volvían más oscuros en sus orillas. Presentí a Dios en ella, pues en ese momento pensé: "Dios no está en todas partes sino sólo donde lo dejan entrar". Entonces comprendí por qué en un día de lánguida lluvia podía la rosa estar tan radiante. No tuve dudas, Dios estaba en ella. En esos momentos me sentí un elegido. ¡Tantas vivencias en tan breve espacio de luz y de tiempo! En ese instante vinieron a mi mente los versos de Neruda: "cómo no haber amado sus grandes ojos fijos/ la noche está estrellada y ella no está conmigo (…) Aunque este sea el último dolor que ella me cause, y estos sean los últimos versos que yo le escribo". Cada día que pasa, mi búsqueda no cesa. Si miro el cielo y todo lo siento como una verdad es porque mi vida no ha perdido su sentido.

Héctor Leonardo Bravo
Avenida Ejército del Norte 429-5° piso A
San Miguel de Tucumán


SUCIEDAD EN LA PEATONAL

El Ejecutivo municipal define a nuestra ciudad como ciudad histórica; su lema es "Viva la ciudad"; suena a cargada, ¿verdad? Quienes tenemos la mala suerte de circular por las calles del microcentro sentimos vergüenza, indignación, pero fundamentalmente asombro ante la mugre de todas las calles, plazas, veredas, avenidas, y todo espacio público de Tucumán. Vivo en la peatonal. Hace años la Municipalidad puso cestos para la basura; a los meses los sacó para poner árboles, loable tarea, por cierto. Ingenuamente pensé: a los cestos los pondrán al lado del noble arbolito; no, jamás los repusieron. Acompañando la desaprensión municipal, los comerciantes interpretaron que toda su basura debía ser arrojada en el arbolito de la puerta de su local; para eso reemplazaron los cestos, ¿o no? San Miguel de Tucumán se parece a París, pero al París ese de la peste negra, el de antes de la Revolución Francesa, el de las ratas, que habitan de a miles en el Mercado del Norte, la Escuela Normal y el basural a cielo abierto del microcentro. ¿Los controles? Bien gracias, los intereses municipales van por otro lado; lamentablemente la mugre diaria con la que hay que con vivir así lo demuestra.

Pedro Beltrame
pedrobeltrame2008@hotmail.com


HOSPITAL AVELLANEDA

El 9 de abril pasado, mi hijo, de 33 años, ingresó a la guardia del hospital Avellaneda a las 12; luego regresamos a las 18.30 en un estado desesperante; a las 20 pedí al personal de seguridad que, por favor, nos dejara pasar. Respondió que estaban con cambio de guardia. Luego empezó la limpieza. Nos atendieron a las 20.30 aproximadamente. Yo padezco incapacidad en mis oídos, es decir que no escucho bien. Sin embargo, oí al médico que lo revisaba: no le hablaba, sino que le gritaba fastidiado. Este médico me mandó a Rayos. Fuimos caminando. En ese trayecto mi hijo se desplomó. Lo dejé en el piso. En esa corrida encontré un camillero que me proporcionó una silla de ruedas, volvimos a la guardia y lo reanimaron con oxígeno, hicimos la placa y el diagnóstico que se nos dio fue neumonía grave. Lo internaron en el 2° piso, le pusieron oxígeno. Cuando se levantó para ir al baño, el enfermero dijo que podía hacerlo sin oxígeno. Cuando volvía del baño se descompuso y cayó al piso. Mi esposa intentaba colocarle la mascarilla de oxígeno, pero no alcanzaba. Todos pedían auxilio; se levantaron de la cama los enfermos; buscaban al médico y al enfermero de turno; mi esposa intentó hacerle maniobras de resucitación; después llegó una enfermera de otra sala y, afligida, intentó reanimarlo, sin tener resultados. Obviamente, todos llegaron cuando mi hijo ya había fallecido. El médico fue sólo a darme el pésame y a firmar el certificado de defunción (muerte súbita-neumonía grave) a la 0.30, hora de su visita, siendo que había fallecido a las 23.45. Señor ministro de Salud, ¿por qué me han tratado así? Dada la gravedad, ¿no correspondía internarlo en terapia? ¿De qué sirve tanta obra pública si se llena de muertos la morgue? Pueden tener poder político y argumentar lo que quieran, pero no lo olviden nunca: Dios es justo.

Marcelo Lezana
Calle 13 N° 834
Villa Mariano Moreno-Tucumán


EX BRIGADA

El 5 de mayo tomé conocimiento de que la ex Brigada será un museo. Tal noticia me llena de felicidad, ya que personalmente, en febrero, le presenté al legislador Gerónimo Vargas Aignasse un proyecto con tal petición. Además, que los inmuebles de Junín y Sarmiento, la "Escuelita de Famaillá" y el Pozo de Vargas (centros clandestinos de detención) también sean declarados Espacios para la Memoria, así como también la creación del Archivo Provincial de la Memoria con la finalidad y la esencia de preservar la memoria colectiva, ya que muchos de estos inmuebles donde se han materializado violaciones a los derechos humanos pasan inadvertidos e ignorados. Por ello, y en virtud de que se está consensuando con la población preservar y vindicar el patrimonio histórico de la provincia, solicito a las autoridades que tengan en consideración lo antes descripto.

Cristian López
Pasaje Fernández 620
San Miguel de Tucumán


SUTRAPPA

¿Qué está ocurriendo en Sutrappa? ¿Nadie los controla? ¿Están capacitados para cumplir tal función? ¿Qué faculta a los empleados a ultrajar? ¿Habrá algún quiosco allí? Voy a hacer mía, con todo respeto, una frase del filósofo griego Sócrates: "Yo sólo sé que no sé nada", y un versículo de las Sagradas Escrituras que dice: "El fin de todo discurso oído es el temor a Dios". Por desgracia, a fines del año pasado y lo que va de este año me tocó acompañar a mi hijo a presentar documentación en la Dirección de Transporte Público (Sutrappa), documentación que supuestamente le permitiría a mi hijo ser titular de la licencia de taxi N° 7.256, que con mucho sacrificio pudo comprar para que en una oficina pública se lo hagan desaparecer. Digo esto porque -¡oh, sorpresa!- dicha documentación fue extraviada supuestamente por personal de Sutrappa. El número de expediente es 1559925/260-1559926/260-130847, entregado en tiempo y forma; dichos expedientes corresponden a la licencia de mención 7.256, los cuales mi hijo tiene en su poder como recibido. Y así como él, hay muchos taxistas que están pasando por la misma situación. Que alguien tome cartas en el asunto, por favor.

Rodolfo Raúl Luna
Pasaje s/n 550 (entre Warnes y Roque Aragón)
San Miguel de Tucumán


"¡HÁGASE LA LUZ!"

Se cumplen hoy tres meses de nuestro primer e inocente reclamo en Alumbrado Público municipal,. Los números de reclamos de los vecinos de Patricias Argentinas al 1.200 son: 39850-41644-42785-44620. Nos dijeron que su tarea era recibir el reclamo y enviarlo a otro sector ubicado sobre avenida Mate de Luna. Tomaríamos con mucho beneplácito y algarabía en estos tiempos de tanta inseguridad, que algún jefe pudiera decidir que para los vecinos de Patricias Argentinas al 1200 "se haga la luz."

Noemí Barrenechea y Francisco González
noemibarrenechea9@hotmail.com.ar