¡El festejo del año en Famaillá!.- Anuncian el acontecimiento con bombos y platillos e invitan a participar a todos los que se cruzan en sus caminos. Juan Enrique (intendente) y José Fernando (legislador) Orellana están abocados a los preparativos del evento con el que celebrarán sus 47 años. Como no podría ser de otra manera, la fiesta de los mellizos más populares de la política tucumana se realizará el domingo en el extravagante balneario municipal. "¡Comienza al mediodía y dura hasta la noche! Es el único cumpleaños en el que no hay tarjetas ni portero, pueden venir todos los vecinos", exclamó ayer en los pasillos de la Casa de Gobierno el "Melli" intendente. Sin embargo, los famaillenses esperan a alrededor de 10.000 asistentes. Por supuesto, las empanadas estarán en el menú principal: encargaron 12.000 unidades a las empanaderas y campeonas más reconocidas. Tampoco faltarán tortas, porque ya les regalaron más de 100. Si bien hay shows previstos, los nombres de los grupos permanecen en secreto: serán la sorpresa para quienes se acerquen.
Un asado "tranquilizador" en el oficialismo.- La excusa es celebrar, aunque de manera atrasada, el cumpleaños número 57 del gobernador, José Alperovich, que tuvo lugar en abril. Aunque, en realidad, cuentan que el objetivo de la reunión en el quincho de la residencia del mandatario es "unir y tranquilizar a la tropa". Las diferencias surgidas en el bloque oficialista por el futuro de la ex Brigada de Investigaciones, además del sorpresivo pedido de endeudamiento por $ 400 millones que formuló el gobernador, generaron revuelo en el oficialismo. Por eso, mañana Alperovich será anfitrión de ministros, legisladores y concejales, con quienes compartirá un asado criollo por la noche. El invitado especial será el ministro de Salud de la Nación y vicegobernador (en uso de licencia), Juan Manzur, que llegará mañana a la provincia.
Pintadas y misterio.- La versión corrió ayer tan rápido que puso a prueba los reflejos del alperovichismo: la sede de la Red de Mujeres -que preside la senadora Beatriz Rojkés- en Entre Ríos al 100, había amanecido con pintadas en sus paredes. A primera hora del día, los manchones blancos sobre los ladrillos daban fe de ese hecho. Ningún alperovichista, eso sí, supo o quiso decir qué dichos escondían las paredes.