LA PAZ.- El transporte público de Bolivia realizó ayer un contundente paro en el primer día de una huelga de 48 horas en La Paz y El Alto, contra una ley municipal que quiere introducir nuevas normas de tránsito. Por la protesta, el Gobierno debió suspender las clases.
Los empleados del servicio de transporte rechazan que la nueva legislación regule las rutas, las paradas y los horarios de servicio, además de obligarlos a cumplir las normas de circulación y a llevar puesto el cinturón de seguridad, entre otras cosas. Ómnibus de pasajeros, taxis y precarias furgonetas bloquearon las intersecciones y pasos de los principales barrios y del centro de la capital.
Además del paro de conductores, Bolivia soporta desde hace 41 días una durísima huelga de médicos que se oponen a la ampliación de su jornada laboral de seis a ocho horas. Ayer, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, los exhortó a retornar a los hospitales. "Eviten que la gente se muera", pidió. (Télam-AFP)