BUENOS AIRES.- Transcurría el 10 de septiembre de 2010 cuando el ex presidente Néstor Kirchner le reclamó al gobernador bonaerense Daniel Scioli que diga "quién le ata las manos" y le impide mejorar la política de seguridad en su provincia. Para algunos analistas, ese pedido, que más se pareció a un reto y hasta un "tirón de orejas por haber hablado de más", fue el comienzo del distanciamiento entre el ex motonauta, reelecto gobernador en 2011, y las huestes kirchneristas, que no aceptaban -y aún hoy lo siguen sosteniendo-, que nadie se atreva a cuestionar las distintas políticas que lleva adelante el oficialismo.

A partir de ese momento -y se incrementó por estas horas-, Scioli tuvo que multiplicarse entre gobernar la provincia y enfrentar todas y cada una de las internas políticas y frentes de disputa que le abrieron los kirchneristas y filo-kirchneristas. El objetivo es "desgastarlo" al extremo. Es que Buenos Aires es la provincia más grande, más poblada y más rica económicamente de la Argentina, lo que la convierte en un bastión apetecible para hacer política.

Además, Scioli fue borrado de las listas que lo catapultaban como vicepresidente para acompañar a Cristina Fernández en su segundo mandato. También se lo criticó por dialogar y hasta por jugar un partido de fútbol con el jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, considerado por los kirchneristas como el "enemigo público N°1".

La disputa por el territorio bonaerense tuvo este fin de semana un nuevo agregado, con la presentación en sociedad de la "sciolista" agrupación peronista "La Juan Domingo", que le dio organicidad y condición de contendiente al sector que hasta ahora aparecía a la defensiva en la pulseada por el poder en la provincia. La confrontación tiene hasta ahora, en un reflejo de su dimensión, a Scioli como el blanco de los misiles y a su vice, Gabriel Mariotto, como el ejecutor de los disparos "diagramados" por el kirchnerismo "paladar negro".

Jóvenes contra adultos

En el cuadrilátero bonaerense se nuclean "La Cámpora", todos los grupos ultra-kirchneristas, cristinistas -espectro que incluye a un puñado de intendentes- y aún "adversarios" caracterizados por una guerra de siglos con el peronismo bonaerense y una afinidad extrema con la Casa Rosada, como el sector de Martín Sabbatella.

En el otro rincón, la creación de "La Juan Domingo" vino a formalizar un nucleamiento de referentes del "peronismo puro" bonaerense. El sábado, en el acto de lanzamiento en Los Toldos, hubo grupos de legisladores e intendentes del interior, pero muchos otros -sobre todo los jefes comunales del Conurbano- aportaron al mitin concejales y dirigentes y miran al nuevo espacio con especial atención.

Ocurre que la gran mayoría de los referentes del peronismo bonaerense están íntimamente convencidos de que el objetivo ultra kirchnerista "vamos por todo" los incluye, no para sumarlos sino para derrotarlos, y que la declaración de hostilidades de esos sectores en la Provincia abarca al "resto del mundo" con miras a las próximas contiendas electorales por la Gobernación y las intendencias, es decir, por el ejercicio del poder. (NA-Especial)