Primer acto: Sabino invita a los dos equipos a jugar 90 minutos de fútbol.

Segundo acto: tres minutos. Atlético tropieza y cae sobre las arenas movedizas de sus distracciones... Malcorra amaga, congela a Espinoza; se mete hacia el centro y dispara. El balón se pincha en la humanidad de Mosset y cae rendido a los pies del Piñero Da Silva. Iuvalé perdió la brújula de la marca. Gran gesto del delantero. Gira en un cerámico y sentencia a Dei Rossi. Gol, 1-0. Era off-side... Tercer acto: esa voluntad y ganas de convertir no llegan a coparse con la voluntad de un anfitrión herido en su orgullo. Campodónico le tapa un cañonazo a Zárate; Barone, Palacios, Pizzicannella y Longo desperdician las suyas. La suerte no visita 25 y Chile. Cuarto acto: la soltura del local empieza a atarse con la levantada del "tiburón". Los de Mar del Plata quieren morder, lastimar con pases cortos. Y lo consiguen... Quinto acto: Gigli hace la del Diego. Busca compañía, encuentra a Cajaravilla y éste saca un gran pase de pared. Estirada de Matías y puntazo desde el piso al palo derecho de un Dei Rossi ya vencido. Gol. 2-0. "Teté" disfruta su noche. Le faltó Roberto (Giordano). Pausa: el público entra en ebullición. Pide corte de cabezas. Está con bronca. Algo de razón tiene. Sexto acto: blooper de Furios que pifia un intento de rechazo, toca el balón con la mano y al instante bajó torpemente a Barrionuevo. ¿Penal? Sí. El 10, apagado, se enciende y descuenta: 1-2. ¿Cómo se llama la obra? "Volvió el milagro". El "decano" le escapó a la horca sobre la línea. No ganó, pero tampoco perdió y eso calmó un mar de críticas que venía arrasando con todo hasta el primer golpe de nocaut de Barrionuevo. Con el segundo gancho al hígado de "Fede", luego de un pase a su zapato, una pirueta y una gran definición, el alma le volvió al cuerpo a todos en 25 y Chile.

Regresó porque la obligaron con tanto empeño. Lo bueno dentro de lo malo no es el resultado, sino que Atlético volvió a ser el Atlético de hace unos meses. El luchador...