BUENOS AIRES.- Los vecinos dicen que Osvaldo Martínez había demostrado ser extremadamente celoso y violento con su novia, Bárbara Santos. Algunos aseguran que una tarde la habría tomado del cuello sólo porque el jefe de ella la había llevado en el auto hasta su casa, desde la Junta Electoral. Además dicen que en otra oportunidad miró mal a un vecino de su novia sólo porque la saludó. El karateca Martínez tiene 27 años y mide un metro y noventa; es macizo, de espalda ancha y brazos y piernas fuertes: tiene un gimnasio instalado en su casa. Su mirada, detrás de unos ojos que parecen ranuras, es filosa y profunda. Así lo describen los que, por distintas circunstancias, lo conocieron.

En tanto, el abogado defensor, Juan Beley, insistió en la inocencia del karateca. "No estuvo en la casa de calle 28 y dijo que no lo conoce ni lo contrató a Quiroga para que fuera a esa casa esa noche", precisó. Por eso pidió varias medidas probatorias y un careo entre ambos. (Especial)