"23 hs. Te cuento que llegamos bien a la ciudad. Fue como vos decís, no sólo había animales sueltos: llegamos a contar 10, entre caballos y vacas". Este fue el aviso telefónico de mi amigo Marcelo hace unos días. Antes de salir de Raco hacia San Miguel de Tucumán, el domingo pasado a la noche, lo había prevenido: "tengan mucho cuidado, en el kilómetro 10 siempre hay animales sueltos".
Desde hace años (soy propietario de una casa de fin de semana en esa localidad) puedo comprobar la absoluta falta de responsabilidad de las instituciones. Son las que deberían cuidar la seguridad de las familias que se trasladan a Raco a tomarse unos días de descanso.
Varias veces impulsé la publicación de notas en LA GACETA. Incluso denuncié en el puesto policial a la entrada de Raco (instalado al poco tiempo del crimen de Paulina Lebbos, pero poco a poco dejó de realizar controles) la presencia de animales en esa zona. La respuesta de la Policía fue siempre la misma: "sí, es cierto, estamos cansados de levantar animales, pero como no pertenece a nuestra jurisdicción no podemos hacer prácticamente nada".
¿Es así? ¿No se puede hacer nada? Me siento indignado y responsable al mismo tiempo. Indignado porque cada vez que veo animales sueltos allí no puedo creer la falta absoluta de respeto e irresponsabilidad del dueño (porque tienen dueño). Indignado porque ya se había producido otra muerte en la misma zona. Y responsable porque quizás no reclamé lo suficiente como para evitar que una familia quedara destrozada. Ayer volvió a suceder.
Espero que se investigue con seriedad a quien deja TODOS LOS DÍAS animales sueltos en el kilómetro 10 de la ruta 341. Los animales no viajan cientos de kilómetros para pastar justo allí.
No quisiera pensar que las autoridades no tienen el más mínimo sentido común para investigar, como tampoco quisiera pensar que nuevamente estamos ante la presencia de amigos del poder.
Eso sí: por ahora podrán viajar tranquilos de noche, porque los animales desaparecerán. ¿Por cuánto tiempo?