En uno de los pocos momentos en que dejó de referirse al árbitro Jorge Baliño como el culpable mayúsculo de la derrota ante Huracán, Juan Manuel Llop se enfrentó a un tipo de tormento que persigue a Atlético no en un partido específico, sino en casi todos: los continuos cambios de una fecha a la siguiente. Una maldición que se repetirá el partido que viene. Contra Aldosivi está obligado al menos a hacer tres cambios como mínimo. ¿No afecta la estructura del equipo? "Sí, claro que sí", se resignó a decir el entrenador.

El viernes, como local ante Aldosivi, Atlético presentará al menos tres modificaciones: no podrán jugar Carlos Fondacaro, Edgardo Galíndez (ambos expulsados) ni Diego Barrado (llegó a cinco amarillas).

En este caso Llop efectuará tres variantes obligadas por suspensiones, así como en otros momentos de la temporada debió realizarlas por lesiones, pero el problema de Atlético no se queda en ese tipo de infortunios: el técnico, que no encuentra la estructura del equipo, también debe apelar a innumerables movimientos tácticos.

Atlético es un equipo sísmico: su formación titular sufre un movimiento detrás de otro y es difícil de definir. Tras la derrota ante Ferro, Llop reemplazó a seis jugadores. Y tras la derrota ante Huracán, la cantidad de modificaciones es aún una incógnita.

"Barrado es un jugador clave para nuestro esquema. Veremos cómo lo reemplazamos", dijo preocupado el DT, a quien además le preguntaron si Atlético ya estaba pensando en Racing, el rival al que enfrentará la próxima semana por los cuartos de final de la Copa Argentina, justo entre los partidos frente a Aldosivi y River. Pero "Chocho" es un hombre alterado que no puede darse el lujo de pensar en los problemas de mañana, porque tiene urgencias de hoy.

"Tenemos que hacer muchos puntos en el campeonato, no podemos dejar de pensar en el torneo. Cuando llegue el momento de Racing, llegará", dijo quien 15 días atrás, tras el triunfo ante Merlo, dio a entender que seguiría la próxima temporada. "Ya arreglamos con los dirigentes... Bueno, si perdemos los 9 partidos que faltan lógicamente no seguiré, pero en principio hay acuerdo", había dicho el técnico, quien tras dos derrotas seguidas dejó Parque de los Patricios recriminándole a Baliño que su puesto había quedado en peligro. "Estás jugando con mi trabajo", le gritó al árbitro, a cuyo desempeñó llegó a calificar de "aberrante".

¿Cómo hará?

El fútbol es un misterio permanente, pero imaginar a Atlético sin Barrado ante Aldosivi, no invita al optimismo. El número 10, sin embargo, tiene confianza en que sus compañeros lo reemplazarán a gran nivel: "somos todos iguales dentro de un equipo, no hay salvadores, y yo seguro no lo soy. Me pierdo el partido con Aldosivi, pero volveré con River".

"Tendremos que trabajar mucho en lo psicológico esta semana. Nos debemos una alegría de local", dijo Esteban Dei Rossi, otro de los nombres que dejan en evidencia los múltiples cambios que Atlético sufrió en 2012: le ganó el puesto a Lucas Ischuk hace dos meses. No fue el único: Jairo Castillo, llegó a Tucumán hace cuatro meses y su paso hoy suena a prehistoria.

El futuro no asegura más continuidad: Deivis Barone, Cristian Palacios, Milton Zárate y el mismo

Ischuk acumulan cuatro amarillas y, de ser amonestados ante Aldosivi, no estarán ante River. Incluso los lesionados Fabián Espínola y César Montiglio están en la misma situación. Lo seguro, entonces, es que Atlético necesita un cambio, pero no de hombres sino en el juego.