"'Anguila' 100% Huevo, sacrificio y humildad" es la leyenda que se puede leer en la bandera que le regaló un hincha en La Ciudadela. Ese trapo es una de las gemas más preciadas que Marcos Gutiérrez conserva y abraza cada vez que puede. "Resume lo que fue mi carrera", destaca el arquero que, después de 24 años, decidió colgar los guantes y radicarse en esta provincia donde él y su familia, se sienten como si vivieran en el cielo.

Es muy probable que, dentro de unos años, el ex golero de San Martín haga dormir a sus nietos relatando las anécdotas de su vida, que pareciera sacada de un cuento de hadas. Ingredientes tiene. Llegó casi de casualidad al fútbol; lo consideraron sex symbol por el romance que tuvo con Graciela Borges; tocó fondo por una cuestión contractual con clubes mexicanos; en La Ciudadela volvió a creer y se recuperó perfectamente de una grave lesión que llegó en el ocaso de su carrera. - ¿Cómo comenzó todo? - Después de haber practicado en las inferiores decidí jugar al básquet. En un enero caluroso, en Ledesma, con los changos queríamos jugar al fútbol, pero teníamos pelota. Uno de los chicos avisó que en el club probarían a jugadores libres y ahí fuimos. - ¿Y entonces? - Quería jugar como hombre de campo, pero los entrenadores me conocían y me dijeron '¿a dónde vas vos? ¡Andá al arco! Pasé la prueba, entrené dos meses y me hicieron firmar contrato como cuarto arquero. Terminé siendo el golero suplente del último gran equipo de Atlético Ledesma, ese que perdió la final del torneo del Interior con Rafaela.

El fracaso deportivo no lo golpeó. Alentado por sus entrenadores viajó a Buenos Aires a iniciar la primera gran aventura de su vida. "Llegué me probaron y quedé. Fue en este club donde realmente conocí lo que es ser profesional", recuerda. - ¿En que cambió tu vida? - En todo. Desde la alimentación hasta la preparación física. Incorporé en el menú las pastas y eliminé las carnes y las frituras. Monstruos como Gabriel Puentedura, Héctor Cúper y Pedro Barrios, entre otros, me enseñaron todos los secretos de la profesión.

- ¿Qué fue lo bueno y lo malo de tu paso por Huracán?

- Descubrí lo que es integrar un equipo formado con chicos del club y apoyados con gente de experiencia. Ese es el mejor plantel que se puede integrar. Lo comprobamos cuando perdimos esa especie de final en 1994 con Independiente, que fue lo malo. Después de esa experiencia, en el "globo" no se mantuvo esa idea y ahora se lo está pagando.

El "Anguila" no da demasiadas vueltas. "Me equivoqué feo cuando decidí irme de Huracán, en realidad prioricé más lo económico y encima, firmé un contrato por cinco años", se lamenta. "Tuve problemas con el club mexicano y sabía que tendría que parar un año, pero por suerte apareció San Martín", confiesa. - ¿Por qué por suerte?- Porque llegué al club en uno de los peores momentos de mi carrera. Sabía que tendría problemas para cobrar, pero no dudé un instante: me dieron la chance de jugar, que era lo que quería. Pero el más importante es que encontré en el hincha un cariño que nunca antes había recibido en mi vida. Era lo que necesitaba. - Suena medio exagerado…- Para nada. Es lo que realmente me hicieron sentir desde que pisé suelo tucumano. - ¿Sí…?- Sí, eso lo descubrí cuando jugaba en Olimpo. Fui a la cancha de Huracán y me recibieron bien, hubo un par de puteaditas porque le ganamos. Pero en La Ciudadela, cuando le ganamos 4 a 0, me ovacionaron. Me di cuenta de la diferencia y por eso decidí en esos momentos dónde me retiraría.

Gutiérrez se emociona y apasiona cuando le toca hablar de su "santo" querido. "Tengo un romance que durará para siempre", dispara. Cristina Arrueta, su mujer, le alcanza las camisetas que colecciona desde que comenzó con su carrera. Muestra la de Boca que le entregó Martín Palermo; una de Rosario Central firmada por Ángel Tulio Zof y la de dos históricos colegas colombianos como fueron René Higuita y Faryd Mondragón. Sin embargo, para la foto, elige la de San Martín.- ¿Cómo fue el regreso a La Ciudadela?- Me llamaron cuando estaba en Newell's. Competíamos por el puesto (Justo) Villar, (Diego) Barreto, que ahora es arquero de la selección paraguaya y yo. Las ganas de estar en el club que me trató bien y ayudarlo a seguir en Primera fueron irresistibles. Rescindí contrato con Eduardo López, un tipo bastante difícil, sin saber cuánto me iban a pagar. - ¿Por qué descendieron?- Creo que el equipo jugaba bien, pero no lastimaba. En las charlas con el técnico (Carlos) Roldán hablaba de ese tema. Le decía: 'estamos bien, pero si no hacemos goles...'. Me respondía que jugando así llegarían los tantos, cosa que no sucedió porque a ese equipo le faltó un goleador, un hombre que te asegurara seis o siete puntos.

El arquero no se había recuperado del descenso y, en poco tiempo, sufrió otros dos golpes. En noviembre de 2009 sufrió una fractura que para muchos significaría el fin de su carrera. Sin embargo, no se dejó llevar por los comentarios y volvió a jugar en julio de 2010. Pero la alegría le duró poco, ya que en febrero de 2011 se fue del club que tanto quería y en Chile se enteró del descenso al infierno llamado Argentino A. - ¿Cómo te recuperaste de la lesión?- Fue fundamental el apoyo de la familia y de personas que ni siquiera conocía. José Luis Calderón conseguió mi teléfono y me llamó. Me convenció de que jugadores de nuestra edad podían recuperarse perfectamente. - La alegría de tu regreso duró poco…- La verdad que no pensaba que me tendría que ir así. Me maté para llegar, jugué toda una rueda y después Roldán, con un doble discurso, me dejó en banda. - ¿Por qué un doble discurso?- A los periodistas y a los dirigentes les dijo que había una competencia por el puesto y si hubiera sido así, me la bancaba. Pero a mí me dijo que él pensaba en el futuro del club y que otro debía ocupar el puesto. Pero al mismo tiempo, me chamullaba diciéndome que tenía que estar en un 100% para estar listo cuando el equipo estuviera mal. Ahí dije basta. - ¿Qué pasó entonces?- Hablé con los dirigentes. Les dije que lo que estaba haciendo Roldán no era lo correcto. Que no estaba dispuesto a ponerme el traje de bombero cuando el equipo estuviera envuelto en llamas porque quería lo mejor.

- Se dijó que te sacaron porque eras el cabecilla del plantel…

- Lo único que hice fue, como delegado de Agremiados, gestionar que al club le entregaran un cheque para que pudieran cobrar sueldos atrasados antes de que comenzara el receso. El cuerpo técnico también cobró. - ¿Te dolió su actitud?- Por supuesto, pero no sólo a mí, sino también a mis compañeros. Les costaba creer que me haya limpiado del plantel cuando le salvé de perder dos partidos sobre la hora. Pasamos tantas cosas que dolió que tuviera actitudes como esa. - ¿Cuáles cosas?- Hubo un montón. El día que hubo problemas con los hinchas en el Complejo cuando estábamos en Primera, él fue de los más cuestionados. Me jugué y les pedí que se calmaran para que habláramos bien. Ahí se frenaron un poco.

Por primera vez durante la entrevista Gutiérrez se mostró golpeado. Con nostalgia recuerda el fin de la experiencia. "No quería largar todavía y venía escuchando una propuesta de Chile y decidí aceptarla a pesar de que soñaba con retirarme en San Martín", afirma.

- ¿Cómo viviste el último descenso del equipo al torneo Argentino A?

- Era un final cantado. Roldán, con su actitud, se encargó de separar el plantel. El club económicamente no estaba bien. Me costaba aceptar que, después de haber llegado bien lejos, San Martín volvía al mismo lugar al que le había costado muchísimo salir.

- ¿Qué opinás del levantamiento de los hinchas?- Era lógico que fuera así. La imagen del presidente Rubén Ale estaba muy desgastada y lo mismo pasaba con el club. - Te retiraste antes de cumplir tu sueño…- Creí que era el momento justo. Siempre dije que quería dejar la actividad en un buen momento y no porque me devoraran las críticas. Recibí ofrecimientos de equipos de Bolivia y Perú. También me llamaron de San Juan para jugar el Argentino B en el equipo que cuenta con el apoyo del Gobierno. Al no haber podido arreglar mi continuidad en Chile, desestimé todas esas ofertas. - ¿Te quedó una materia pendiente?- En mi carrera deportiva creo que no quedó ninguna materia pendiente. Pero sí me encantaría tener un partido despedida. No tengo problemas en llamar a mis amigos y organizar un encuentro contra San Martín. Eso sería lo máximo.