La tranquilidad que reinó durante las elecciones de recambio de representantes de los estamentos docentes, no docentes y egresados en el consejo directivo de cada facultad quedó en el pasado. El viernes, de 8 a 18, los alumnos de las 13 facultades de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) desfilarán por las urnas para elegir sus representantes para estos órganos deliberativos de gobierno.
Los consejos directivos están constituidos por 11 miembros: seis docentes -dos por cada categoría: a) titulares, b) asociados y adjuntos y c) jefes de trabajos prácticos y auxiliares-, tres estudiantes, un egresado y un no docente. A estos se suma el decano, que preside la sesión. Este no cuenta para determinar el quórum y solamente vota en caso de que se registre un empate. Cabe decir, además, que el representante no docente no emite voto en cuestiones de índole académica; aunque sí cuenta siempre para el quórum.
El de estudiantes es el único estamento que, de acuerdo al estatuto de la UNT, debe renovar sus consejerías anualmente. Los docentes, los no docentes y los graduados eligen sus representantes cada dos años.
Para la elección del viernes se presentaron 53 listas, en las 13 unidades académicas; un promedio de cuatro por facultad. Pero la distribución no resulta uniforme: mientras que en Ciencias Naturales sólo se inscribieron dos grupos, los alumnos de Artes y de Filosofía y Letras contarán con seis opciones en el cuarto oscuro. En Agronomía, Bioquímica, Económicas, Odontología y Psicología se presentaron tres listas. En Exactas, cuatro; y en Arquitectura, Derecho, Educación Física y Medicina, cinco.
No todos los estudiantes están habilitados para votar consejeros. Para ello, deben ser alumnos regulares; es decir, haber aprobado al menos dos materias durante el ciclo lectivo anterior. A raíz de ello, los ingresantes no eligen a su representante en el consejo.
Las boletas presentan tres candidatos titulares y hasta seis suplentes. Pero resulta difícil que una agrupación logre las tres consejerías en juego, debido a la metodología que se aplica para la distribución de estas: la llamada Ley Sáenz Peña. Es decir, ingresan dos consejeros por la mayoría y uno por la primera minoría, cada sector con sus respectivos suplentes. Para que un grupo logre la totalidad de los cargos debe alcanzar, al menos, el 30% de los votos y que su inmediato seguidor no llegue al 20%.
No obstante, en la práctica funcionan algunas estrategias -por lo general ejecutadas desde los oficialismos (rectorado y decanatos)- para que un sector consiga tres consejeros afines. La más utilizada consiste en impulsar dos listas desde un mismo grupo. De ese modo, si una sale primera y otra le sigue, los tres cargos habrán sido logrados por el mismo espacio político.
Centros de estudiantes
Junto con la elección de los consejeros estudiantiles, en 10 facultades se votará para renovar las autoridades del centro de estudiantes. Estos órganos no están reconocidos por el estatuto de la UNT como parte del gobierno universitario. Sin embargo, funcionan como el gremio de los estudiantes, a la hora de discutir distintas reivindicaciones. Cuando la conducción del centro y los consejeros pertenecen a una misma agrupación, estos actúan en forma alineada. De todos modos, el centro puede presentar temas para que sean tratadas por los cuerpos deliberativos.