Las ediciones del fin de semana tienen el sabor especial de los televisores sintonizados en el fútbol. Redacción con mayoría masculina (en un país donde los hombres se adueñan de los controles remotos), las 12 pantallas que pueblan las paredes son monotemáticas. Y también los comentarios a alta voz, entremezclando voces de aliento con insultos, aun sabiendo que ninguno llegará al destinatario final. Pero ayer, la jornada tuvo agregado otro color: quienes trabajan el sábado, descansan el domingo (único día libre); y como el martes no se publicará LA GACETA por el feriado del Día del Trabajador, el lunes no volveremos a nuestros escritorios, no habrá ruido en esta redacción ni periodistas terminando notas contrarreloj, salvo las que hagan los afectados ese día a LAGACETA.com. Gozar de dos días de pausa seguidos rompe una rutina de años y parece un milagro.