No es necesario tener muchos años en el oficio del periodismo para saber que algunas notas nos gustan más que otras. Hay trabajos que realmente amamos hacer y otros que son... "necesarios". Noticias que se llevarán aplausos por su trascendencia y otras que provocarán comentarios para nada cariñosos para los periodistas que se animen a escribirlas. En base a esto, el "ritmo de la redacción" puede ser un entretenido pasatiempo o un pesado fardo que le cae a cualquier distraído. Aunque siempre suceda algo digno de mención, no siempre se nota dentro de estas cuatro paredes. Ayer, las noticias pasaron sigilosas, a paso lento y prácticamente sin hacerse notar. De este modo, por más que te lo pidan con una sonrisa, cuando te dejan este minúsculo espacio en blanco para rellenar, uno es capaz de desear, en la desesperación, que el menos entre un ratón a la redacción.