Hablar de automovilistas y motociclistas es como hablar de perros y gatos: nunca se van a entender, el más ágil siempre saldrá más rápido y en el fondo va a imperar la ley del más fuerte. En respuesta a la "Carta a los motociclistas", del martes, le digamos al autor, que los acusa del desorden del tránsito, que le vendieron gato por liebre.

Tiene razón cuando dice que la moto es un vehículo en tiempos de crisis, pero no dice que eso obedece al mercado: comprar una moto barata es tan como fácil adquirir una bicicleta, y ninguna autoridad hace nada para regular eso. Aunque sean los motociclistas las víctimas frecuentes de accidentes y aunque cada vez se secuestren más motos. En vez de tratar el problema como un serio asunto social, los funcionarios prefieren secuestrar, multar y recaudar. O tirarles el problema a otro, como intentar que los expendedores de nafta no les vendan a los motociclistas infractores. Prevenir, no: vaya y saque un carnet de manejo en cualquier ciudad y pregunte si le toman examen. ¿La culpa es del motociclista?

Tiene razón cuando dice que deberían ir por la derecha: también sería bueno que los automovilistas que estacionan en una o doble fila no abran la puerta izquierda sin mirar atrás, que no frenen de golpe, que no estacionen en las paradas de ómnibus, que respeten al que tiene prioridad, aunque sea una moto.

Tiene razón cuando dice que no deberían zigzaguear. Pero lo cierto es que en algunas calles hay más motos que autos. En la Capital Federal ahora se está intentando darles un lugar delante de los autos en las esquinas para evitar que los atropellen.

Tiene razón cuando dice que no deberían estacionar en las veredas. ¿Sabe que hay guarderías que no reciben motos? ¿Intentó dejar un vehículo chico -pongamos, una bicicleta- estacionado entre dos autos? Pocas cuadras tienen lugar delimitado para motos.

Tiene razón cuando dice que no llevan el casco como la canastita de Caperucita. Y sí. Porque hacen lo que ven que hacen los demás y que no tienen sanción. Cuando el gato está ausente, los ratones se divierten.

Finalmente, pide que respeten las normas. Tiene razón, pero piense y responda: ¿el tránsito sería un reloj suizo si no hubiese motos en la calle? ¿No cree que la falta de respeto de las normas es general? ¿Quién le pondrá el cascabel al gato?