Vestido de civil, Marcelo Mosset digirió la derrota del domingo en otro lugar. Desde la platea, el triunfo de Ferro supo de la misma manera que cualquier otra caída que lo vio jugar: amarga. Las conclusiones que sacó tras el resultado, el rendimiento y las repercusiones que tuvo dentro y fuera del plantel, son tan o más importantes que las de cualquier otro y las dio ayer al mediodía luego la primera práctica de la semana.

"Entré al vestuario al final del partido, no en el entretiempo. Todos estaban muy calientes y enojados. Traté de guardar silencio porque el análisis en esos momentos suele ser el equivocado. Ahí no charlamos nada, obviamente que ahora con el correr de las horas se va hablando", reveló el defensor, que está en condiciones de volver a ocupar su lugar en la zaga central el sábado, a las 15.30, frente a Huracán. Jorge Baliño será el juez.

Justamente, sólo un par de horas después del 0-1, y como publicó ayer LA GACETA, Jorge Gabrich tuiteaba que, excepto Diego Barrado y Edgardo Galíndez , a muchos jugadores del plantel de Atlético les faltaba atrevimiento.

"No, personalmente analizo y escucho que se dice en el grupo y acá (por el complejo). No tenía conocimiento de eso, sinceramente; por eso no te puedo dar una opinión. No sé las líneas que se han escrito y trato de analizar o de responder sólo las cosas que se hablan acá en la intimidad", contestó casi sin contestar Mosset. "No sé qué decirte... No lo charlamos con Jorge ni con los muchachos. No sé en qué contexto se dijo ni cómo responder", agregó.

¿Ahora bien, qué se charló ya en frío? "Hablamos que tuvimos situaciones y no fuimos eficaces en los últimos metros. Lo que charlamos es que hay que tener más paciencia y que la desesperación que sentimos por ganar no nos lleve a cometer equivocaciones. Fuimos los que más intentamos, pero con muchos errores", admitió Mosset.

Pese a todo, el defensor recalcó que el ambiente en el vestuario es el propicio para levantar esta derrota que se suma a las varias que ya sufrió en el Monumental. "El ánimo es el mismo: de lucha. Pensamos que se puede y se debe revertir esta situación", manifestó.

Dicho así, parece grave y aunque no pasan por un buen momento en el torneo, la Copa puede renovar las ilusiones. La motivación que aparece allí es la que falta en el campeonato, donde ya no hay chances. "Juguemos lo que juguemos no hay que pensar en que ya no hay chances. Tenemos que comprometernos con cada uno. No sólo con los partidos, sino con nosotros", finalizó.

Rato antes de la charla con el central, los titulares trotaron alrededor del complejo mientras los suplentes hicieron fútbol con el equipo liguista.