BARCELONA.- Perder el primer partido de semifinales por la Champions, sucumbir en el derby de la Liga y quedar relegado para repetir el título... Sí, con tal realidad, no hay duda que Barcelona atraviesa una situación límite para lo que suele ser su pacífica y gloriosa existencia. Pero, si hasta el más desdichado tiene su revancha, ¿por qué Barça no? El día del desquite llegó. A las 15.45 (televisa Fox Sports) el equipo, con Lionel Messi como estandarte, recibirá a Chelsea para intentar cambiar el rumbo

y conseguir el boleto a la final de la Liga de Campeones.

El 1 a 0 en Londres le dolió en el alma a Pep Guardiola y los suyos, porque semejante marca no se ajustó para nada al encuentro. Había sido el culé quien intentó siempre quebrar el arco local, pero el inglés embocó la que tuvo y de ahí en más hasta cruzó los dedos para que no se lo empataran. Por eso todo Barcelona hoy no tendrá recelo de mandarse por el triunfo como sea. Lo dijo el mismo Pep: "firmo la clasificación aún jugando mal, obvio". Palabras más, palabras menos, el gran DT español tiró por la borda sus ideales de "tiki-tiki" y "juego bonito" con tal de llegar a la final. Aunque, después aclaró que lo mejor que puede pasar es jugar bien. Claro, así es más sencillo lograr cualquier objetivo.

Todo estos detalles delatan que Guardiola no es ningún bobo, y que para alcanzar un partido histórico es válido relegar la filosofía de juego. "No sé si este es el reto más grande desde que soy entrenador, pero siempre he afrontado estos partidos con optimismo por la fe que tengo en estos jugadores. No tengo duda de que iremos a Munich", cerró Pep y dejó todo clarito. Sólo espera que el destino y la suerte no le den la espalda ni de casualidad. (Especial)