Los seis hijos de Rosa Barros y Luis Ángel Barrinuevo quedaron huérfanos. Abrazados detrás de la cinta de seguridad, observaron en silencio el trabajo de la Policía. A cincuenta metros de ellos, sobre el camino principal del Barrio kilometro 102, en Famaillá, estaba tirado el cadáver de su madre. El filo de una navaja le quitó la vida; Rosa había muerto degollada.
Con plásticos negros la Policía improvisó un biombo para cubrir el cuerpo de la mujer. Sobre la calle de tierra había manchas rojas y los peritos científicos recolectaban pruebas para tratar de explicar el crimen que destrozó a una familia. Según Luis Omar Díaz, jefe de la comisaría de Famaillá, la tragedia comenzó ayer a las 8.30.
A esa hora, a la vera de la ruta 38, un par de obreros esperaba el colectivo que todas las semanas los lleva a recolectar limón. "El ómnibus se había demorado. Ella siempre viajaba a Famaillá para hacer las compras. Cuando los vimos caminar hacia la parada, parecía que venían juntos", explicó uno de los empleados. "Pero cuando llegaron a la altura de la casa de Alcaraz -una familia que vive sobre la calle donde ocurrió el homicidio- él la atacó", agregó.
En ese momento, de acuerdo con las conjeturas de los obreros y de la Policía, Barrionuevo se abalanzó sobre Barros, la agarró por la espalda y con un brazo le apretó el cuello. La mujer gritó pidiendo auxilio pero nadie pudo evitar lo que iba a pasar. Con su otra mano Barrionuevo empuñó el arma, le provocó un par de heridas en el cuerpo a la madre de sus hijos, y luego le cortó el cuello. Rosa Barros cayó al suelo a unos 100 metros de la Escuela 298. En ese lugar la Policía la encontró muerta.
"Nos llamaron a las 8.45 y cuando llegamos la víctima ya había fallecido. Por la averiguaciones que realizamos, hubo un hombre que intentó auxiliar a la mujer, pero cuando se le acercó la señora ya estaba casi muerta", aseveró el comisario Díaz.
En su habitación
Tal como se explica en el informe oficial, luego de matar a su ex mujer Barrionuevo se fue caminando del lugar y, al llegar a su casa, se cortó el cuello. "Por lo que sabemos hasta ahora el homicida caminó 150 metros por la calle principal hasta llegar a su casa, pero antes de entrar a la habitación en donde se asesinó, le contó a uno de sus vecinos que terminaba de matar a su ex esposa", señaló Díaz.
Cuando la Policía llegó a la vivienda donde residía Barrionuevo lo encontraron tirado en el suelo y, tal como indicaron los peritos que trabajaron en el lugar, se había degollado con un arma blanca. Aunque por el momento no está esclarecido, Barrionuevo se habría matado con la misma navaja con la que asesinó a su mujer.
Los vecinos del Barrio Kilómetro 102 sostienen que el matrimonio se había separado hace más de un año y medio, y que habían dejado de vivir juntos. Sin embargo, por sus hijos, mantenían el diálogo. Según la Policía, el único antecedente en el que Barros acusa a Barrionuevo por violencia data de esa fecha, que coincidiría con la época de su separación. Sus hijos prefirieron no hablar y en sus rostros se reflejaba el dolor que sentían.