En los lejanos 90, la psicoanalista María del Carmen Nazr relataba la reveladora experiencia que había tenido trabajando, años antes, en un hospital psiquiátrico de la provincia. Era imposible ensayar alguna terapia grupal con pacientes esquizo paranoides graves, por cuanto se dispersaban a causa de los delirios. Hasta que se les ocurrió reunirlos a la vuelta de una mateada. Claro que por cuestiones de seguridad, no había brasero sino papeles apagados que todos imaginaban ardiendo, sobre los que se ponía una pava llena de aire, con la que cebaban. Aún así, el mate circulaba entre los pacientes inéditamente sentados en círculo.

"El mate tiene cualquier cosa de Pipa de la paz, que circula de boca en boca en intimidad colectivista, eje de un círculo que siempre es de amistad fraterna", escribió acertamente el escritor y político peruano Manuel Seoane.

Los argentinos, a juzgar por estas consideraciones, deberían ser uno de los pueblos más pacíficos de la tierra. Según los datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), durante 2011 el volumen de yerba mate elaborada totalizó 248 millones kilos para el periodo enero - diciembre. El movimiento de yerba mate a la salida del molino, precisa el informe oficial, es el indicador más cercano al comportamiento de la yerba mate en góndola, ya que incluye tanto el volumen que se envía a los centros de distribución de las firmas yerbateras como a las compras efectuadas por mayoristas, hipermercados y supermercados.

Ese volumen es ciertamente mayor que los 246,2 millones de kilos de 2009, pero menos que los 250,6 millones de 2010.

Liviana

"Jugo de tierra americana, cuya fuerza telúrica incita a beberlo", definió Federico Oberti, autor de Historia y folklore del mate. Pero aunque se bebe con furor identitario en el país, los argentinos sí exhiben algunas preferencias en cuanto al formato de los paquetes de yerba mate. Los envases de medio kilo mantienen la preferencia de los consumidores, según consigna el INYM. Los registros indican que durante el periodo enero - diciembre del año pasado, los paquetes de 500 gramos representaron el 57% de las ventas (siempre a salida de molino). Con el 34% se ubicaron los paquetes de un kilo.

En arpillera
Matear "requiere un clima, un tiempo. Mate no se toma con cualquiera ni en cualquier parte", advertía Margarita Barreto en El mate. Su historia y cultura. Tampoco se toma con cualquier materia prima: para elaborar los 248 millones de kilos de la producción 2011, ese año ingresaron en los establecimientos de secanza 685 millones de kilos de hoja verde.

El INYM también da cuenta del stock existente, al 31 de diciembre pasado, de yerba mate molida y yerba mate canchada (secada la yerba, con el fin de facilitar su embolsado y transporte, se somete a un proceso de trituración, hoy mecanizado. Primitivamente, se la esparcía sobre un lugar plano, recubierto de arpilleras, a las que denominaban "canchas", y se desmenuzaba con machetes de madera). Según las cifras oficiales, existía en secaderos un stock de 60 millones de kilos de canchada, mientras que los molinos contaban con 113 millones de kilos de canchada. El stock de canchada en poder de otros operadores era de 4,3 millones de kilos y, en cuanto a la yerba mate molida, la industria mantenía (siempre a diciembre) reservas por 11,8 millones de kilos.

A la mañana
No hay hora para matear. "De mañana, temprano, nos sentamos en la cocina a tomar mate. Ella no dijo nada y yo no le pregunté", escribe Eduardo Galeano en Días y noches de amor y de guerra.

Los datos de hace cinco años dan cuenta de que el 90% de los argentinos toma mate, dato determinante para comprender mejor por qué la Argentina sea el mayor consumidor mundial de yerba mate y también el primer productor.

La estadística de entonces determina que se exportaba el 11% de la producción. Hoy, en principal importador de la yerba mate argentina se encuentra en Oriente Medio. (Ver "Una exportación...")

Al mediodía
El mate comienza temprano y se prolonga con tranquilidad hasta el mediodía. "Y los ñoquis que estaban listos, huy qué tempranito, vamos que si no se pasan y yo tengo la panza llena de mate, lo que ocurre es que ustedes se calientan discutiendo y no se dan cuenta de que se toman dos termos completos", testimoniaba Mario Benedetti en Primavera en una esquina rota.

Sin embargo, no se extiende de la misma manera a lo largo del arco social, según las cifras de mediados de la década pasada. Un estudio realizado por Ibope en 2005 determinaba que en las clases bajas se da el 56% del consumo total, contra el 10% de los estratos más altos. Los argentinos que más yerba mate compraban eran los de entre 12 y 19 años (19,7%) y los de entre 25 y 34 (19,5).

Por la tarde Julio Cortázar, en Final del Juego, daba fe del mate de la siesta. "... A las cuatro y media salió Carlos de dormir, cebamos mate y después preparamos la máquina". El autor de Historia de cronopios y de famas también describe en Bestiario que "Irene está tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate".

Ese mate que no necesita reloj hizo que en la Argentina el consumo per cápita anual de yerba fuese de casi 6.5 kilos hacia 2005. Lejos quedaban el café, con poco menos de 1 kilo por argentino; y el té, con algo menos de 200 gramos.

Con palo
La magia que surtía el mate en un psiquiátrico tucumano no se traslada, en la escala nacional, a los argentinos que gozan de presunción de normalidad.

Pese a los volúmenes de producción, el conflicto entre productores y distribuidores de yerba mate ha generado el faltante del producto y un aumento de precio del 200%. Por ello, 2012 no comenzó siendo un buen año para el sector. Según los datos del Indec, la producción de yerba mate y de, té entre enero y marzo, inclusive, retrocedió un 17% en comparación con el primer trimestre de 2011.

Marzo en particular muestra un retroceso interanual del 18,4%. En comparación con febrero pasado, la caída es del 3%.

El Gobierno nacional mediante la propia figura de la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, quien amenazó con importar el producto si el conflicto del sector no se soluciona y, por ende, no baja el precio. Un escenario cuanto menos inverosímil para el más yerbatero de los países.

Pero es que nuestra historia cotidiana y nuestra literatura universal dan cuenta de la dualidad del mate. A través de él se expresan odios y amores, pasiones y desprecios, advertencias y perdones, compromisos y rupturas. Tanto es así que el Viejo Vizcacha, repulsivo y desalmado tutor del hijo de Martín Fierro, de arrebatado y malo / mató a su mujer de un palo / porque le dio un mate frío
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