La maquiavélica fórmula política que aconseja "divide y reinarás" tiene una prima hermana, igual de efectiva: resta y seguirás fuerte. Es dable pensar que tal operación "matemática" podría haber influido en el rotundo triunfo de los oficialismos de las facultades y del rectorado de la UNT, en la elección de consejeros docentes. El fundamento de esta hipótesis radica en la decisión del consejo superior de dar marcha atrás con la resolución que permitía a los docentes interinos resultar electos. El 27 de marzo, este cuerpo -controlado por el cerisolismo- resolvió permitir que los docentes elijan como consejeros a pares no regulares. El 10 de abril, el tema se volvió a tratar, y se anuló esa autorización.

Que en apenas 14 días se haya girado 180° abona el terreno para sugerir que un padrón disminuido podría resultar más conveniente para que los docentes afines a las gestiones logren una banca. Según Adiunt, los docentes que hoy revisten carácter de interinos en la UNT llegan casi al 50% de la planta. La situación de precariedad de estos en algunas facultades alcanza niveles alarmantes. La mitad de los decanos y el rector transitan el sexto año de gestión (cuatro de la anterior y dos de esta). En este tiempo, los interinatos no sólo no decrecieron, sino que aumentaron. Si estos docentes hubiesen podido ser electos, quizá los oficialismos no habrían estado tan sonrientes.