- Hola. No quiero importunarlo, pero vivo en una calle jamás barrida.

- ¿Cómo es eso?

- Desde el 1 de agosto del año pasado, cuando acabaron de pavimentarla, nunca ha pasado un barrendero. En los cordones se amontona basura durante meses. Una desteñida ojota azul, por ejemplo, estuvo semanas en medio de la calle. Y ni le cuento sobre la caja de ventilador de techos Glacial, que duró todo el verano en una esquina.

- Ahhh... entonces usted tiene que ayudarnos. Por fin un periodista que entiende que la mayoría de la gente de Yerba Buena no colabora.

- Mmmmmm. En parte, le doy la razón. Opino que algunos viven de la puerta hacia adentro. Son felices con su jardín, su parrilla y su pileta; parece no importarles el basural de enfrente o las aguas servidas que arroja el de al lado.

- ¿Vio? Ustedes deberían escribir sobre eso. ¡Tendrían que hacer notas!

- Le dije que en parte coincidía. También están los otros, esos que sí cuidan el espacio público. A ellos, todo se les hace cuesta arriba, porque no sólo tienen que soportar a los vecinos anómalos, sino también a una Municipalidad ciega, sorda y muda.

- ¡Pero de qué nos acusa!

Lo invito a que recorra algunas calles, las que están lejos de los shoppings y zonas comerciales.

Esas en que las cloacas viven desbordadas.

Esas en que los carreros fabrican montañas de inmundicia.

Esas en que los perros desparraman basura que nadie recoge.

Esas en que dos faroles raquíticos pretenden alumbrar una cuadra entera.

Esas en que los postes de luz se caen y los atan con alambres.

Esas en que las madres no pueden salir a pasar a sus bebés en cochecitos porque en vez de veredas hay pastos más altos que usted.

Esas en que los cordones jamás fueron pintados de blanco.

Esas en que los baldíos rebasan su mugre.

- Bueno, basta. Disculpe. Le aseguro que hacemos todo lo posible para mejorar la ciudad.

- No lo dudo. Pero ¿podrían mandar, aunque fuese una vez al mes, un barrendero a todas las calles jamás barridas?

La conversación que aquí se reproduce ocurrió a fines de diciembre del año pasado, entre la periodista y un funcionario de la Municipalidad. La caja de ventilador de techo Glacial la llevó una tormenta. Y los vecinos siguen esperando la escoba.