Mientras unos valoran y cuidan lo que tienen, otros lo desprecian y lo abandonan. Estas actitudes reflejan las contradicciones del ser humano y ello sucede porque cada uno ve a su modo la realidad, de acuerdo con sus necesidades e intereses. A menudo nos hemos referido en esta columna a la importancia de proteger e incrementar el arbolado urbano, teniendo en cuenta los múltiples beneficios que nos brinda este amigo del hombre.

La Municipalidad de Tafí Viejo ha tomado conciencia hace un tiempo de que los árboles integran el valioso patrimonio urbano. A través de su Departamento de Ecología, que fue creado en 1982 con el objetivo inicial de efectuar la reforestación de la ladera del cerro cuando se llevó a cabo la sistematización de la cuenca del arroyo Tafí. Luego comenzó a ocuparse de la poda y el recambio de los árboles. Trabaja actualmente en un plan de forestación que abarca todo el municipio. Efectuó un relevamiento detallado de cada uno de los árboles de la ciudad. Apeló a la colaboración de una cooperativa, que se encuentra dentro del programa Argentina Trabaja y no sólo se pudo realizar el relevamiento forestal. Se logró diseñar una radiografía pormenorizada de cada ejemplar. "Hasta el momento tenemos registrados 25.000 ejemplares, aunque aún nos falta censar una pequeña parte. De cada uno de esos árboles sabemos su tamaño, su densidad de tronco, su especie, su edad y su diámetro. Estas mediciones nos permiten saber en qué estado está la calidad de la madera, si existe probabilidad de que se caiga y cuándo es el momento adecuado para reemplazarlo", dijo el responsable de la repartición. El trabajo se ha asentado en planillas digitalizadas que permiten realizar un control periódico para ver cómo evolucionan las plantas. Simultáneamente a esta labor, se busca la concientización social en las escuelas taficeñas, a través de charlas que brindan especialistas. Luego se invita a los alumnos a presenciar una reforestación y les permiten que adopten un árbol al que se bautiza con el nombre del niño. El organismo municipal creó también un vivero en uno de los galpones de los ex talleres ferroviarios que produce 25.000 plantas por año (tarcos, lapachos, fresnos, pinos y alcanfor), y que sirve para forestar y para el recambio de ejemplares.

En contrapartida a esta experiencia positiva, el Vivero "Luis F. Nougués", que pertenece la Universidad Nacional de Tucumán y que cumplirá cien años en 1913, está abandonado. Por resolución del 4 de diciembre de 1946 se había creado allí un centro agrícola para experimentar con especies de guindos, paltos, pomelos, entre otras especies, así como para realizar ensayos con cedros, abedul, ciprés, péndulas y magnolias. Disponía también de un sector dedicado a floricultura, jardinería y a la horticultura. Actualmente, el vivero no figura en el mapa del área verde de 14.700 hectáreas que pertenece a la UNT.

Nos parece que la iniciativa que desarrolla el municipio taficeño es elogiable desde todo punto de vista. La ciudad de los tarcos y lapachos, que su hijo dilecto Osvaldo "Chichí" Costello convirtió en música y poesía, apuesta a conservar su identidad y su patrimonio arbóreo, generando además conciencia de su importancia entre sus habitantes. De ese modo, Tafí Viejo seguirá siendo el lugar "adonde acaban las fincas y empieza el verdor sin tiempo...", al decir de Costello.