BUENOS AIRES.- Un tribunal oral porteño dará a conocer hoy el veredicto en el juicio que se le sigue a Sebastián Pantano, de 26 años, acusado de asesinar de un balazo al estudiante de cine Ezequiel Agrest durante un robo cometido el año pasado, en una casa del barrio de Caballito.

El miércoles, el fiscal Mario Montoya solicitó en su alegato que el imputado sea condenado a prisión perpetua por considerarlo autor de los delitos de robo calificado, portación ilegal de arma de fuego y homicidio criminis causa, es decir, el que se comete para ocultar otro delito.

Para Montoya, quedó claro a lo largo del debate que Pantano disparó a matar y con la intención de asegurar el botín que acababa de obtener en la casa de una amiga de la víctima, Lucía Agosta.

"No había necesidad de dispararle, estaba atontado, hubiera bastado que lo empujara y saliera corriendo", agregó el representante del Ministerio Público, en referencia a que según interpretaron los peritos, Agrest fue agredido con un culatazo en el cráneo y segundos después le dispararon.

Montoya atribuyó a Pantano una actitud depredadora, de audacia, sangre fría y peligrosidad. En el mismo sentido se expresó Daniel Borojovich, abogado de la familia de la víctima y quien también solicitó al tribunal que condenen a Pantano a prisión perpetua.

Por su parte, el defensor oficial Gustavo Ferrari sostuvo la hipótesis de que el disparo que mató al joven estudiante se dio accidentalmente en medio de un forcejeo violento con el acusado.

Ferrari pidió a los jueces que Pantano sea condenado a ocho años de prisión por el delito de robo con arma, tenencia ilegal de arma de guerra y homicidio culposo o, subsidiariamente, se lo condene a 11 años por homicidio en ocasión de robo. El defensor dijo que el acusado reconoció haber entrado a robar a la casa de Agosta, que la amenazó a ella y a la víctima con una arma de fuego y que estaba dolido por lo ocurrido, pero remarcó la carencia de dolo.

"Si quiere asegurar la impunidad para sí, no va a disparar a un brazo", analizó el abogado respecto al lugar por el que ingresó la bala que le ocasionó la muerte a Agrest.

El homicidio ocurrió el 8 de julio del año pasado, en una casa situada en el pasaje Bertrés al 500, casi Pedro Goyena, de Caballito, donde vive Agosta, una compañera de estudio de Agrest, cuando ambos fueron sorprendidos por un delincuente armado que ingresó a robar cuando bajaban cosas de un auto. El asaltante, quien actuó solo, los amenazó con una pistola calibre 45 que nunca fue encontrada y los hizo ingresar a la casa, por lo que la joven le entregó dinero.

No obstante, el delincuente no quedó conforme con el botín obtenido y maniató a Agosta y a su hermano Andrés y, cuando se disponía a hacerlo con Agrest, éste se resistió, primero lo golpeó con la culata del arma y luego le disparó dos tiros, uno de los cuales impactó en el suelo.

Los hermanos lograron desatarse y salir a la calle para pedir ayuda, pero el delincuente ya había escapado. Pantano, hijo de un Policía Federal, fue detenido un mes después del crimen en Lomas de Zamora, e intentó ocultar su identidad al exhibir un DNI falso.

La clave para hallar al sospechoso fue que en el lugar del hecho había olvidado una mochila que contenía su currículum con sus datos personales, el cual, según la madre de Ezequiel, era utilizado en caso que la Policía lo detuviera por merodear alguna zona y lo presentaba para que pareciera que estaba buscando trabajo. (Télam).-