De tanto en tanto, desde alguna de las bancas del Concejo Deliberante capitalino surgen iniciativas para "humanizar" la tarea del cirujeo y eliminar la tracción a sangre.
En diciembre, el cuerpo aprobó una iniciativa del concejal Ignacio Golobisky para que los llamados cartoneros puedan obtener créditos sociales para reemplazar sus carros tirados por caballos por motocarros.
La ordenanza, que todavía no ha sido implementada por el Departamento Ejecutivo Municipal, se inspira en otras iniciativas similares para erradicar la tracción a sangre, como la que se realizó con éxito en la ciudad colombiana de Medellín.
Entre los fundamentos de la ordenanza que impulsó el edil del FPV, se recuerda la experiencia colombiana en estos términos: "Se tomó como premisa que los cartoneros entregasen los animales que se encontraban en deplorable estado al Estado, a ONGs o a particulares, para que estos se ocuparan de recuperarlos y cuidarlos en santuarios, donde envejecen y mueren dignamente". Por otro lado, el gobierno les proveyó de un motocarro para que siguiesen trabajando. Al cabo de unos meses, los trabajadores triplicaron sus ingresos y los animales que fueron apadrinados por alguna persona o entidad se habían recuperado por completo", se puede leer. Para el caso de Tucumán, Golobisky propone la clasificación de los carreros por actividad, la división por zonas de la ciudad, la generación de cooperativas y, finalmente, la articulación con el Ministerio de Desarrollo Social para la obtención de sus carros.