WASHINGTON, Estados Unidos.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, recibirá hoy en la Casa Blanca a su par de Brasil, Dilma Rousseff. Durante el encuentro revisarán la agenda bilateral, con especial atención en la cooperación en comercio, energía y educación.
Rousseff llegó ayer a Washington, en su primera visita oficial a Estados Unidos como presidenta, y se reunió con un grupo de empresarios brasileños para preparar el foro de altos ejecutivos que se celebra hoy con compañías estadounidenses.
Este mediodía tendrá una reunión con Obama para hablar de cómo seguir trabajando "para hacer crecer los vínculos comerciales, económicos, en educación e innovación entre los dos países", según la Casa Blanca.
Por la tarde, la presidenta dará un discurso en la Cámara de Comercio de Estados Unidos, dentro de un foro empresarial entre ambos países en el que también participarán la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, y el canciller brasileño, Antonio Patriota.
Brasil fue hasta el año pasado el mayor socio comercial de EEUU, pero ahora es China el principal destino de las exportaciones del país sudamericano, según la agencia EFE.
Por eso, tanto Obama como Rousseff quieren reactivar el comercio bilateral y a Estados Unidos le interesa mucho también beneficiarse del potencial energético de Brasil, en momentos en que el encarecimiento del combustible preocupa a los ciudadanos estadounidenses.
A Brasil, que se ha convertido en la sexta economía del mundo, le preocupa no contar con los técnicos y profesionales necesarios para aprovechar las oportunidades que se le están abriendo a nivel global.
Es muy probable que, además, Obama pida el apoyo de Brasil para aplicar sanciones más profundas sobre Irán por su programa nuclear, aunque Rousseff cuestionó recientemente la efectividad de estas medidas.
Otro punto de discrepancias es la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas, a la que ambos mandatarios asistirán el próximo fin de semana en Cartagena de Indias (Colombia).
Rousseff le manifestará a Obama su convicción, compartida con la mayoría de los países latinoamericanos, de que la de Cartagena debería ser la última cumbre americana sin Cuba. (AFP-NA-EFE)