TRIPOLI, Líbia.- La historia tardó tres décadas en salir a la luz con todos sus pormenores, pero vale la pena conocerla. La alianza entre la dictadura de Argentina que había llevado al país a la guerra y el régimen del libio Muamar Kadafi era una sospecha, una acusación, una versión.

Ahora, 30 años después, la venta de armas libias a la Argentina es un hecho comprobado, luego de que los pilotos que se encargaron de traerlas contaron su historia en un libro.

El enlace en Libiaera un teólogo especialista en el Corán, Alberto Sarme, señalado más tarde como un traficante de armas.

"Gracias a los buenos oficios del teólogo, la dictadura argentina había logrado abrir el grifo para que llegara material proveniente del mundo musulmán. En plena guerra se estaba logrando vencer el bloqueo internacional impuesto por el Reino Unido. El hecho de utilizar aeronaves de Aerolíneas también parecía acertado, ya que los vuelos anteriores, a pesar de haber sido detectados, habían podido introducirse en el Atlántico sin mayores problemas y salir indemnes de las misiones", dice un fragmento del libro, que reprodujo el diario "Perfil".

Luego del desembarco en las Islas Malvinas, el bloqueo para la venta de armas, impulsado por Gran Bretaña y los Estados Unidos, obligó a los militares argentinos a buscar apoyos donde fuese.

Pocas horas después del desembarco el gobierno militar que encabezaba Leopoldo Galtieri puso en marcha una operación secreta para conseguir armamento proveniente de Libia e Israel.

Para buscar esas armas no se utilizaron aviones del ejército, sino unidades Boeing 707 de Aerolíneas Argentinas, dirigida por pilotos civiles dedicados hasta ese momento al traslado de cargas y pasajeros, relató, en un informe para el diario "La Razón", el periodista Gonzalo Sánchez.

Los pilotos, declarados veteranos de guerra, guardaron silencio durante tres décadas. Hubo ocho vuelos, dos a Tel Aviv, cinco a Trípoli y uno a Sudáfrica, que se abortó a mitad de camino, según cuentan los pilotos que condujeron los aviones, porque no se cerró el negocio con el traficante de armas que triangulaba.

Los aviadores comerciales que llevaron adelante esa operación son los ex comandantes aerocomerciales de AA Ramón Arce, Jorge Prelooker, Leopoldo Arias, Gezio Bresciani, Luis Cuniberti, Mario Bernard y Juan Carlos Arias.

Ellos, que ahora tienen entre 70 y 85 años, contaron que se enteraban del destino cuando ya estaban arriba del avión. Volaban mintiendo posiciones, en silencio de radio y con luces apagadas para evitar ser detectados por los satélites que observaban el océano Atlántico.

En Trípoli, aterrizaban en bases militares en medio del desierto, eran conducidos a hangares subterráneos donde había aviones soviéticos de todos los tamaños.

Al bajar de la nave los trasladaban hasta bases militares en el centro de Trípoli, donde mataban el tiempo leyendo el Libro Verde de Kadafi, la biblia compuesta por el mismo coronel.

Libia e Israel ayudaron a la Argentina por diferentes razones, pero todas relacionadas con el contexto internacional de la época. A principios de los '80, el Estado de Israel era el gran proveedor de armas de casi todas las dictaduras de América Latina.

Kadafi, en tanto, veía elevarse su estrella como líder tercermundista, y su país recibía armamento proveniente de la Unión Soviética. La presencia de los libios en la guerra de Malvinas fue silenciosa, pero no pasiva. (Perfil.com)