EL CAIRO.- La cuenta atrás para el alto el fuego en Siria se ha frenado: el gobierno de Damasco se distancia de los acuerdos alcanzados, lo que hace esperar más violencia. Dos días antes del esperado inicio del cese de los combates, el régimen sirio ha hecho estallar una bomba de relojería: el negociador Kofi Annan "interpretó erróneamente" el acuerdo, señaló ayer el Ministerio del Exterior. El gobierno del presidente Bashar al Assad exige ahora al enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe "garantías por escrito", una serie de condiciones que hacen alejarse el alto el fuego previsto para mañana.
¿El final de la ofensiva?. Damasco aceptará sólo si los "terroristas", como denomina a los opositores, deponen las armas. ¿Retirada del Ejército de las ciudades?. Sólo tras la garantía de que los rebeldes dejen de recibir armas y dinero de Catar, Arabia Saudí o Turquía.
Las exigencias que hace ahora Damasco apenas son viables, pues es improbable que los rebeldes dejen sus armas antes del fin de las operaciones militares del régimen. Tampoco la Liga Árabe ni la ONU pueden dar una garantía por escrito del fin de lo que hasta ahora sólo son especulaciones: que los gobiernos de Doha, Riad y Ankara suministran armas a los rebeldes.
La marcha atrás en Damasco no llega por sorpresa: el régimen de Al Assad actúa con la comunidad internacional siguiendo modelos ya conocidos: hace promesas que luego no cumple alegando una lucha antiterrorista necesaria. Los críticos aseguran que la cúpula sólo juega para ganar tiempo y continuar su operación militar contra los opositores.
Mientras la comunidad internacional necesitará días para responder a la nueva situación, las tropas de Assad logran hechos: los activistas colgaron este fin de semana nuevos videos en Internet que documentan las atrocidades del régimen.
Las imágenes muestran por ejemplo 13 cadáveres ante una escuela en el barrio de Deir Balba, en el feudo rebelde de Homs. Los cuerpos están maniatados y con los ojos tapados, signos de una ejecución, mientras se ven los impactos de disparos en el muro.
El bloqueo mediático en Siria hace que las informaciones sean difíciles de confirmar de forma independiente, pero en los últimos tiempos se incrementaron las grabaciones de atrocidades y las declaraciones de supuestos testigos. (DPA)