BAMAKO.- Dos semanas después del golpe de Estado en Mali, la junta militar se comprometió a entregar el poder a los civiles, cuya prioridad será intentar pacificar el norte del país, donde imperan la violencia y la anarquía y está controlado por la tribu tuareg que declaró la independencia de la región Azawad (no reconocida por ningún país) y por milicias armadas cercanas a Al Qaeda. El capitán Amadú Haya Sanogo, jefe de los insurgentes que derrocaron al presidente, Amadú Tumani Touré, anunció que se realizará la designación de un mandatario y de un primer ministro de transición hasta la realización de elecciones, previstas para 40 días. Esta estrategia fue consensuada con los representantes de la Comunidad Económica de los Estados de África del Oeste, organismo que había dispuesto un embargo regional. El pacto incluye una futura ley de amnistía para los golpistas. El ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, avaló el acuerdo logrado, y comprometió el apoyo de su país. (AFP)