SARAJEVO.- Veinte años después del sitio a Sarajevo, miles de bosnios se reunieron ayer a lo largo del principal bulevar de la ciudad para un concierto en el que se dispusieron 11.541 sillas vacías, correspondiente al número de muertos causados por las fuerzas serbias. Los asientos rojos, simbolizando la sangre derramada, fueron colocados en 825 filas a lo largo de 800 metros.
La ceremonia recordó el comienzo de la confrontación, cuando atacantes mataron a tiros a decenas de manifestantes que marchaban en forma pacífica por el centro de la capital.
"¿Por qué no estás aquí?", cantó un coro acompañado por una pequeña orquesta sinfónica al comenzar el concierto. En algunas filas, las sillas eran más pequeñas, para simbolizar a los niños muertos (más de 600 menores fueron asesinados). Aquí y allá colocaron un osito de peluche, juguetes, cuadernos escolares o flores.
A lo largo del bulevar oficialmente llamado avenida Tito (pero que se la conoce como avenida de los francotiradores), varias pantallas gigantes mostraron los nombres de las víctimas en orden alfabético, y en las vitrinas de los comercios fueron montados afiches con los acontecimientos culturales que tuvieron lugar durante el asedio del Ejército serbio a la capital de Bosnia-Herzegovina.
La guerra que tuvo lugar en ese territorio entre 1992 y 1995, durante la cual se enfrentaron las comunidades serbia, musulmana y croata, dejó en total unos 100.000 muertos y más de 2,2 millones de refugiados y desplazados, la mitad de la población de esa época.
Además de las víctimas mortales en Sarajevo, unas 50.000 personas resultaron heridas, 35.000 edificios fueron destruidos y se acabó con la infraestructura para el suministro de agua y electricidad, en los 43 meses de cerco.
En toda la capital también se dispusieron cintas rojas con la cifra 11.541 escrita en blanco, que a través de varias exposiciones recuerda el sufrimiento sufrido en esos casi cuatro años con disparos, francotiradores y bombardeos con morteros y cohetes desde las colinas cercanas. Los proyectiles caían en forma aleatoria en la cola para buscar agua o comprar alimentos en el mercado. Según diferentes cálculos, fue el sitio más largo acaecido en Europa en el siglo XX. Las tropas serbias rodearon la ciudad el 6 de abril de 1992 con 250 tanques y 120 lanzagranadas con las que la atacaron de forma ininterrumpida hasta su retiro.
Serbia no puso fin al asedio hasta la intervención armada de Estados Unidos, con la firma del tratado de paz acordado en Dayton (Ohio) en noviembre de 1995 y ratificado en París el 14 de diciembre de ese mismo año. El acuerdo silenció las armas, pero fragmentó a Bosnia en dos regiones étnicas. La Unión Europea (UE) no hizo nada para frenar la tragedia, y durante años Occidente dio la espalda a las peores atrocidades cometidas en el continente desde la Segunda Guerra Mundial.
Divisiones
El aniversario llega mientras el país balcánico continúa profundamente dividido, con el poder compartido entre serbios, croatas y musulmanes en un Estado único gobernado por cuotas étnicas, que va a la zaga del resto de vecinos ex yugoslavos en el largo camino hacia la UE.
Subrayando la división, la república serbobosnia autónoma ignoró los actos solemnes de ayer. "Eramos objetivos en movimiento a quienes sólo les quedaba un principio: que nos quedaríamos en la ciudad", afirmó el artista bosnio Suada Kapic.
El jueves, el violoncelista Vedran Smailovic, que se convirtió en un icono al tocar en la calle mientras la ciudad era bombardeada, tocó de nuevo en su ciudad natal por primera vez desde que se fue en 1993.
"Creo que la mayoría del pueblo de este país se da cuenta de que todos salimos de la guerra como perdedores, pero temo que la mayoría no haya aprendido la lección", alertó el serbio Radoslav Zivkovic. (DPA-AFP-Reuters)