Por Daniel García Marcó - Agencia DPA
BERLÍN.- Alemania está decidida a dar caza a los evasores de impuestos y para ello parece dispuesta a poner en jaque uno de los fundamentos de la esencia Suiza: el secreto bancario.
El acuerdo alcanzado el viernes entre Alemania y Suiza no es el punto final a la disputa, ya que los inspectores fiscales y la oposición germana de izquierda quieren derribar la lucrativa excepción suiza.
El nuevo pacto alcanzado prevé que Alemania ingrese 10.000 millones de euros que antes se iban por las oscuras alcantarillas de los bancos de Zurich y Berna.
La oposición no lo considera suficiente y el gobierno cristianodemócrata y liberal de la canciller Angela Merkel necesita que los socialdemócratas del SPD refrenden el pacto en el Consejo Federal, la cámara alta del Parlamento alemán, donde tienen mayoría.
"Nos aseguramos de que el capital en Suiza tenga un tratamiento fiscal como en Alemania", defiende el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. Los alemanes están obligados a declarar todos sus ingresos independientemente de dónde los obtengan.
"Es un salvoconducto para los bancos suizos", replica el jefe del SPD, Sigmar Gabriel, que va más allá: "La ayuda de bancos extranjeros a la evasión fiscal deber ser finalmente investigada de forma sistemática".
Joachim Poss, líder parlamentario del SPD, profundiza: "cuando dictadores y asesinos se han visto obligados a abandonar sus países de origen, en muchas ocasiones han colocado sus bienes robados en Suiza".
A la izquierda no le vale que los alemanes que guarden su dinero en Suiza deban pagar a Berlín con el acuerdo hasta un 41%. Ni que cuando mueran, los herederos de esas cuentas tengan que aportar el 50% al fisco germano.
Los paraísos fiscales
El SPD critica que como el acuerdo entraría en vigor el 1 de enero de 2013 se da tiempo a los evasores a poner a salvo su dinero en otros paraísos fiscales como los del Caribe o Singapur. Y que la cantidad que se recaudaría es escasa si se compara con los 100.000 millones de euros que se estima que se escapan de Alemania a través de los Alpes.
Suiza, por su parte, cede para cerrar el tema y evitar un efecto dominó. Espera que con acuerdos bilaterales como el que quiere sellar con Alemania se aplace el momento en el que tenga que renunciar al secreto bancario que rige desde 1934 y con el que desea acabar la Unión Europea. Berna cree que Bruselas quedará desactivada tras un pacto bilateral con Berlín.
El país helvético se resiste al máximo al intercambio de datos bancarios, lo que pondría en riesgo el anonimato que hace de Suiza un país tan atractivo para abrir depósitos.
El hermetismo no frena a los inspectores fiscales alemanes. Hace una semana, Suiza reveló que quiere procesar a tres funcionarios que compraron un CD en febrero de 2010 que contenía nombres de alemanes con cuentas en el banco Credit Suisse.
El estado federado de Renania del Norte-Westfalia admitió que pagó 2,5 millones de euros (U$S 3,3 millones) por el disco exportado ilegalmente. Suiza ya ha sentenciado a dos años al hombre que vendió el CD a las autoridades alemanas. El sindicato de los inspectores fiscales alemanes dijo que la compra del disco con datos secretos llevó a la recaudación de cerca de 900 millones de euros en impuestos evadidos.
Que el pacto prevea levantar las peticiones de cárcel contra los tres inspectores no aplaca el hambre de los "cazadores". Según publica en su última edición el semanario "Der Spiegel", Renania del Norte-Westfalia está negociando de nuevo la compra de más datos.
Suiza siente la presión internacional. El anonimato, según el acuerdo, será más caro, pero seguirá existiendo. El país alpino teme, sin embargo, que sea el principio de una ola que provoque que los capitales se escapen de Suiza en busca de paraísos menos amenazados.