EL VICEPRESIDENTE
Escuché al vicepresidente de la Nación dirigirse al pueblo argentino desde la sede del Congreso Nacional -en una improvisada conferencia de prensa- que no fue tal, ya que evitó preguntas, tratar el tema que lo involucra. Cargó una media con excrementos y la revoleó. Intentó dañar a parte de la Justicia, a funcionarios, políticos y fundamentalmente a los medios, precisamente a quienes había convocado para esa conferencia. Tenía un concepto elevado del Vicepresidente en su paso por la Anses. Como ministro de Economía de la Nación, entiendo que realmente quien fue en los hechos el mentor de los cambios operados en la economía, fue el doctor Néstor Kirchner. Se expresó manifestando que fue elegido por el voto popular del 54 % de los argentinos. Craso error por cuanto la ciudadanía votó a la señora presidenta de la Nación. El acompañaba una fórmula presidencial, cuando esa figura (la de vicepresidente) está tan deteriorada. Resulta ser parecido a un corredor de autos. Quien gana la carrera es el conductor, no el acompañante. Usó un lenguaje lleno de exabruptos, que por su investidura, no hablan bien del país. Pretendió emular al ex presidente ya fallecido cuando se refirió a Magnetto, uno de los dueños del grupo Clarín. Recuerdo cuando el ex presidente, en un acto político dijo: "Magnetto, estás nervioso". En ese momento quizás Magnetto se puso nervioso. En esta oportunidad, salió fortalecido. Se fortalecieron los medios, la democracia, se hizo más fuerte e independiente la Justicia. En mi humilde opinión, fue un tiro al revés; resultó un bumerán. No conozco si todo lo que se dice o se investiga, acerca del sonado caso Ciccone tendrá asidero. Soy un simple ciudadano que aspira a que quienes me representan sean personas honestas, humildes, capacitadas y que sientan los valores que representan el vivir en democracia. Esta situación lamentable debe servir de ejemplo para la ciudadanía. Para todos los que anhelamos que quienes son gobierno, sean merecedores de tal distinción. Que el vocabulario de la calle, no sea usado por quienes tienen en sus manos el futuro del país. Esa terminología en boca de nuestros representantes, degrada a las instituciones. La casa no está en orden. Felices Pascuas.
Hugo Navarro
hucena@arnet.com.ar
CÓDIGO CIVIL
En el espacio Tiempo Libre del 4/4, el periodista Federico Türpe sorprende al afirmar que las costumbres hacen a las leyes y no al revés. Con ese criterio debieran anularse las actuales normas que regulan el tránsito en la ciudad ya que la costumbre es que todos estacionen en doble fila, en lugares prohibidos, crucen en rojo, invadan sendas peatonales. Entendiendo lo aseverado por el periodista no me queda clara la evolución social a partir del hombre de Cromagnon. Si la costumbre era usar taparrabos y a garrotazos emprenderla con una mujer, por qué hemos modificado esas costumbres con leyes de comportamiento urbano. También sorprende cuando, por un lado, asevera que las leyes buscan ordenar y organizar lo acostumbrado por una sociedad debiendo proteger a los más débiles y vulnerables y castigar a los que atentan contra la seguridad e intereses de una mayoría previamente consensuada. Pero por otro lado, sostiene que la reforma del Código Civil no viene a modificar las familias actuales sino a incorporar que la costumbre de ser infiel y adúltero no debe ser causal de divorcio puesto que el Estado no puede intervenir sobre ciertos actos privados de las personas. Con ese criterio el Estado no debiera tampoco intervenir en el casamiento de dos personas exigiéndoles la expresión de voluntad de casarse, destruyendo así la base angular en la construcción de toda sociedad. Para el Derecho Romano (del que deviene el nuestro), el matrimonio era considerado la unión de un varón con una mujer con el objeto de construir entre ellos una comunidad de vida y donde de existir hijos, se encarguen de su manutención, educación y cuidados. No creo que los romanos de hace 2.000 años hayan tenido mentes oscurantistas por haber mantenido principios elementales que distinguen a la naturaleza humana del resto de sus socios del mundo animal. Por último, con la reforma del Código Civil se atenta contra los más débiles y vulnerables: los hijos; los que al ser terceros en esta disputa la misma deja de tener el carácter de acto privado para transformarse en público. Y por ese carácter es que el Estado debe proteger, regular, inmiscuirse a través del juez para preservar a esos terceros de los desatinos de ciertas personas mayores.
Luis Vides Almonacid
luisvides47@yahoo.com.ar
DEPORTE DE ALTO RIESGO
Transitar por la calle Godoy Cruz desde Belgrano hacia el sur es internarse en una zona de aventurado peligro. Altas dosis de adrenalina genera internarse por ella: derrames de líquidos cloacales de viejísima data que bañan el pavimento corroído por completo, con grandes grietas y baches rebosantes de aguas servidas. Al llegar a Marcos Paz hay que atravesar una añeja y profunda zanja de unos 50 cm de ancho cubierta de miasmas o quedar encallado en medio de la masa pútrida, que los vecinos intentan paliar tirándole escombros pero la lluvia transforma la calle en río crecido y se lleva todo. Una cuadra más adelante, esquina Corrientes, nos topamos con un pozo de la SAT en medio de la calle que tapa la visual. El cruce con Santiago del Estero es de alta peligrosidad porque el semáforo de América es la señal de largada para las carreras de coches y motos, que llegan ahí lanzados a todo motor. Finalmente, viene lo más emocionante: Una jauría de cinco canes ataca a motociclistas, ciclistas y automovilistas que osan atravesar su "territorio". Transitar Godoy Cruz al sur es un deporte de alto riesgo.
Héctor Joaquín Ferrao
hjferrao@hotmail.comn
CUALIDAD SIN PRECIO
Soy oriundo de Buenos Aires, pero llevo años radicado en la provincia de Mendoza. Había transitado por Tucumán antes, pero por ruta rumbo a Salta y nada conocía. Realmente, quedé impactado. Mi primer contacto con el paisaje fue en el dique El Cadillal, el martes pasado. Además de su belleza, pude observar en un camping del río Loro -donde permanecí unas horas con mi familia-, un detalle para nada menor, que dice muchas cosas a favor de quienes tienen el honor de habitar este suelo: la limpieza y el cuidado de la gente que se encontraba pasando el día en el lugar. Sus voces eran su tarjeta de presentación con el acento de aquí y su actitud, al disfrutar y proteger naturalmente las cosas, me dijeron más que las palabras. Vi una forma de ser y de querer verdaderamente lo suyo. Esa cualidad no tiene precio.
Roberto Alsina
robertoalsina@yahoo.com.ar
LA INSEGURIDAD
El sueño del gobierno eterno que está latente en los actuales oficialismos: el pisoteo de las instituciones, la manipulación y pretensión del control de la información, negociados mediante testaferros, capitalismo de amigos, doble discurso, hipocresía e imposición del mito y el relato, constante y descontrolada emisión monetaria, gasto público desmesurado, inflación creciente, deterioro del tipo de cambio, economía cerrada, intervencionista y corporativa. El relato presenta al "modelo" como la encarnación misma de una lucha épica contra las consecuencias nefastas de décadas de hegemonía oligárquica y neoliberal. Lo que no se quiere ver es el descrédito en la palabra y haceres del oficialismo. Así es imposible una política de seguridad exitosa. En LA GACETA del 19/11 el columnista Alvaro J. Aurane escribió: "El Gobierno no tiene la menor idea de qué hacer con la inseguridad. El pueblo está esperando que conteste. Y con hechos... La inseguridad todo lo abarca. Y desde hace mucho. ¿Cuáles, exactamente, son las expectativas de ganarle al delito aquí, allá y en todas partes, si hay cada vez más generaciones que conocen, desde que tienen uso de razón, ese mantra maldito que reza: '¿roban pero hacen?' La política de la cantidad no es política: es arreglo. Mudar de partido es flexibilidad. El problema de la política del arreglo es cuando ocurre lo que le pasó a Iván Sénneke. Lo que le hicieron a Iván. Lo que no tiene arreglo".
Mario Alberto Ricci
Pasaje Thames 4.472
San Miguel de Tucumán
Comisaría cerrada
El lunes pasado, durante la tarde, disfrutando de sus imponentes bellezas naturales, en familia conocimos el abandonado dique El Cajón, en el departamento Burruyacu. Al ingresar al pueblo, vimos la comisaría cerrada y sin agentes. A dos habitantes que encontramos les dije: "No hay nadie en la comisaría, ¿qué pasaría si aquí apareciera un problema?" Uno contestó: "Aquí es tranquilo, nunca pasa nada. Los policías vienen, están un rato y se van". Este episodio le regalo al gobernador, al ministro de Seguridad Ciudadana y al jefe de Policía por las dudas crean que los tucumanos estamos protegidos y seguros en diversos lugares.
Ricardo Moyano
rmoyano63@hotmail.com
EPAM
En la niñez somos el centro del mundo, sentimos que todo lo que anhelamos debe darse de manera inmediata. En la adolescencia necesitamos ese reconocimiento, o nos sentimos exitosos (allá arriba como dicen) o fracasados; en la juventud nuestras decisiones marcan caminos de vida y en la adultez estamos en el trote trote. ¿Nos preguntamos alguna vez si somos engranajes sociales o partes de un tejido social? ¿Y cuando ya pasamos los 60? Muchos están criando nietos, otros sostienen hogares con su jubilación, otros no pueden enfermarse tranquilos porque siguen trabajando, ¿en qué edad vamos a dedicarnos a hacer lo que se nos de la gana después de haber aportado toda una vida? Con el dinero que el Estado guardó, en esa edad que pasa las seis décadas, si aún tenemos salud podremos viajar, hacer los cursos que antes no pudimos, ¿pero con quién, si mi marido o esposa ya no están? El EPAM de la calle Rivadavia no es sólo la casa donde se dictan cursos, es un espacio de encuentro, de intercambio entre jóvenes que atraviesan distintas vivencias en la misma etapa de la vida. Sin esa casa se pierde la mitad de los objetivos que estos señores/as venían a cumplir. La disgregación de los cursos en diferentes espacios no es la solución. Pronostico que se quedarán con la mitad de alumnos. La otra mitad que ya no irá, buscará alguna cosa para hacer, quizás con ese amigo/a que conoció en el EPAM y luego, sin esos pasillos, sin el patio, sin el jardín de atrás, sin los planes de fin de semana, sin planes de viaje, fiestas y encuentros, les surgirán preguntas que ya no tienen un carácter social revolucionario sino introspectivo: ¿Somos engranajes sociales o partes de un tejido social?
Carolina Gallo
carodehostierg@hotmail.com