Dicen que cuatro pueden más que dos. Claro, depende del contexto. Del afecto. Del deseo de compartir. De hacer algo juntos. De saber jugar con el otro. Cuando de música se trata, mejor. Si tocar a dos pianos requiere coordinación, equilibrio, coincidencia de criterios, hacerlo en un piano solo y a cuatro manos implica un mayor desafío, vocación de diálogo, el gesto generoso que impide que uno ensombrezca al otro y viceversa. Saúl Cosentino, músico, compositor, piloto de avión, vuelve al CD con su colega Juan Carlos Zunini, destacado pianista de Mariano Mores y del Sexteto Mayor. La mitad de las 18 piezas -la mayoría de Cosentino- son interpretadas a cuatro manos; las otras las ejecutan como solistas. Cosentino que tuvo por consejero a Piazzolla, es además un hacedor de canciones (ganó el Festival OTI de la Canción) y ha incursionado en la música orquestal, de cámara, obteniendo varios galardones. Zunini y Cosentino conversan mano a mano como dos cofrades que saborean un amable malbec. Se hermanan en el teclado y logran momentos de plenitud en "Ultimátum", "Tango barroco", "A fuego lento", "Insólito Buenos Aires" y "Tangata". Hay espacio para que cada uno muestre a solas su vuelo interpretativo: Zunini en la hermosa "Milonga tristonga" -compuesta por ambos- y Cosentino en "Cuando estás conmigo", prologado por el inolvidable Mario Clavell. Otro instante emotivo de este regalo musical es la participación de Horacio Ferrer en "La Recoleta". Como una amistad que se amasa a fuego lento, Zunini y Cosentino se abrazan en el teclado y respiran tangos por los dedos del alma.
Veinte dedos hermanados en un teclado
BUENO.