Sentada en la primera butaca de la fila número uno estaba Marta con su ramo de rosas. "Esto es para él y pienso entregárselo en la mano. ¿Me lo querrá recibir desde ahí arriba? O se lo tiro al escenario mejor..."
Marta Lanza de Ruiz se preguntaba y se respondía sola cómo haría para que las flores llegaran a las manos de su ídolo.
La fanática tiene 70 años y un hombre muy celoso al lado: "mi marido no me acompaña ni loco, él se pone celoso hasta cuando escucho a Marco Antonio en casa. ¡Imaginate que me iba a traer a verlo en vivo!" Ante la negativa de su esposo, Marta ahorró y juntó los $700 que necesitaba para comprar la mejor ubicación. Sus cuñadas -que son para ella como sus hijas- la ayudaron a conseguirla y el 3 de febrero ya tenía asegurado su asiento en el Monumental.
"Por fin voy a tenerlo cerquita y sin nadie que me moleste", bromeó. Una vez que comenzó el show, Marta bailó como una adolescente al compás de los hits de Solís. Llegando al final las flores volaron hacia el escenario gracias a la ayuda de los organizadores. Marco Antonio las alzó junto a otros ramos y dijo: "qué pena que una mujer le tenga que regalar flores a un hombre. A mí me encanta, así que gracias". Marta cumplió su objetivo, y aunque a su marido no le guste nada, ella seguirá sonriendo.
Marta Lanza de Ruiz se preguntaba y se respondía sola cómo haría para que las flores llegaran a las manos de su ídolo.
La fanática tiene 70 años y un hombre muy celoso al lado: "mi marido no me acompaña ni loco, él se pone celoso hasta cuando escucho a Marco Antonio en casa. ¡Imaginate que me iba a traer a verlo en vivo!" Ante la negativa de su esposo, Marta ahorró y juntó los $700 que necesitaba para comprar la mejor ubicación. Sus cuñadas -que son para ella como sus hijas- la ayudaron a conseguirla y el 3 de febrero ya tenía asegurado su asiento en el Monumental.
"Por fin voy a tenerlo cerquita y sin nadie que me moleste", bromeó. Una vez que comenzó el show, Marta bailó como una adolescente al compás de los hits de Solís. Llegando al final las flores volaron hacia el escenario gracias a la ayuda de los organizadores. Marco Antonio las alzó junto a otros ramos y dijo: "qué pena que una mujer le tenga que regalar flores a un hombre. A mí me encanta, así que gracias". Marta cumplió su objetivo, y aunque a su marido no le guste nada, ella seguirá sonriendo.