El duelo contra Talleres será a todo o nada. A San Martín sólo le sirve la victoria para seguir alimentando el sueño del ascenso. De aquí en más, los muchachos que dirige Miguel Amaya deberán realizar bien los deberes para poder conseguir el premio mayor. Hacerse fuerte en su estadio, algo que le costó y mucho durante este Argentino A, será su misión. Y no hay margen para el error.

Históricamente, jugar en Bolívar y Pellegrini fue un suplicio para todos los rivales. Llevarse algo del estadio más caliente del fútbol del país -según la prensa nacional- no era tarea sencilla, pero en este torneo el "santo" no pudo sostener esa tendencia. Todo lo contrario. Le costó un ojo de la cara ganar en ante su gente, algo que debe modificar para llegar a la tierra prometida.

En su estadio, San Martín sumó 18 de los 36 puntos que disputó. Los hinchas casi ni se acuerdan la última vez que festejaron. Ocurrió hace 102 días, cuando venció a Gimnasia y Tiro, el 7 de diciembre. Es imposible no mencionar lo que ocurrió contra Alumni. La inconducta de un hincha terminó transformándose en una derrota en los escritorios. Hacerse fuerte en casa es la premisa de todos los equipos que buscan llegar a la B Nacional. Por eso, Amaya sabe que deben modificar el rendimiento de local. "Acá en casa, la hinchada es nuestro jugador número 12. Debemos utilizar ese plus a favor. Los jugadores lo entienden así y están convencidos en lograr una victoria con el estilo de juego que requiere la historia de este club", afirmó el DT.

La tranquilidad para manejar los tiempos de un partido es algo que el equipo debe mejorar cuando juega ante su gente. La ansiedad por asegurar los tres puntos muchas veces le jugó en contra al "santo", que terminó masticando bronca en más de una ocasión. "Debemos estar tranquilos. La gente viene a alentarnos y a empujar para que las cosas nos salgan bien. El hincha de San Martín nunca juega en contra. Eso debemos entenderlo. Si lo logramos todo será mucho más sencillo", aseguró Gustavo Balvorín.

"Ring... Ring" piensa que la juventud del plantel puede haber influido a la hora de jugar a cancha llena. Por eso siempre habla con los jóvenes para tratar de quitarles presión. "Esta camiseta pesa mucho. Pero debemos darnos cuenta lo lindo que es jugar con el apoyo de la hinchada", explicó.

El duelo contra Talleres generó una gran expectativa en el mundo San Martín. Es la posibilidad de enderezar la máquina y comenzar a mirar el futuro con más optimismo. Y en el plantel, así lo entienden. "Hay que ganar cueste lo que cueste. Es una final anticipada", sentenció Diego Núñez.

Es la hora de saldar deudas. El equipo debe ganar en su estadio si pretende aumentar sus chances de llegar a la meta. Durante este torneo, ser local fue su punto débil. Pero en La Ciudadela están convencidos de que van a comenzar a revertirlo. Que así sea.