Los lectores llaman y se quejan y reclaman y corrijen y se enojan y dictan sentencia. Ayer eran las 10 y ya habían mandado cuatro mails diciéndonos que por segunda vez le habíamos cambiado el nombre al titular de la Unión de Rugby. Le pusimos Francisco Veglia en vez de Franco. Revisamos qué nos pasó y comprobamos que el hombre se llama Francisco, tal cual lo señala su tarjeta de presentación. De allí pasamos a la confusión de dos hermanas: a Silvia Rojkés la llamamos Rojkés de Alperovich. Los yerros no dejan ver que Jorge se pasea por la Redacción presumiendo con sus zapatillas rojas porque "soy pop" -dice-, ni permiten disfrutar de la historia de Manuel y Ana que publicó TUcumanos ayer. La carrera contra el error está perdida antes de la largada. Es el desafío del oficio que altera la rutina, desdibuja las sonrisas y atrasa todo. Felizmente, los lectores dan revanchas