Dio la última pitada del que iba a ser un nuevo penúltimo cigarrillo. Más flaco, más pelo, más solo y una única preocupación: que Atlético haga un gol. La inmensa soledad deja al descubierto la potencia corrosiva del poder cuando se va. No había abrazos, ni besos, ni adulones, ni cohortes hipócritas. Estaba el hombre con él mismo y a veces con el celular por el que le avisaba a su hijo del resultado del partido. Sin poder se había vuelto invisible. Hasta el jueves.

Ese fue el día de los mensajes. El sistema republicano ha impuesto la costumbre de que en la apertura de sesiones del Parlamento -la casa del pueblo-, el Poder Ejecutivo se siente a explicar su política. Es una fecha para dar cuenta de lo que se hizo y de lo que se hará, para que todos sepan de qué se trata.

Nada de eso pasó en el espejado edificio que se levanta a los pies de la tristemente célebre Brigada. No hubo una rendición de cuentas, ya que los representantes del pueblo fueron a escuchar un monólogo y jamás podrían discutir si los números o los hechos descritos eran ciertos. El soliloquio alperovichista desplegó un sinnúmero de números e hizo visible a aquel hombre invisible que miraba el partido de Atlético. En su discurso el gobernador se preocupó especialmente por recordar cómo encontró la provincia. Le dio visibilidad a su antecesor, Julio Miranda. Alperovich se ha preocupado siempre por mostrarse como el ángel y de representar al ex gobernador como el demonio, olvidando que ambos estuvieron de la mano en el mismo infierno. Al entrar en el noveno año de gestión Alperovich ya está obligado a referenciarse consigo mismo y a responsabilizarse por yerros y aciertos propios no del desgobierno mirandista.

La tergiversación del sentido republicano de la sesión del jueves no sólo ha hecho revivir públicamente al ex "pulpo"; también evidenció las dificultades que tiene este Gobierno en materia de Seguridad. Los logros descritos en otras áreas contrastan con las palabras dedicadas al tema. La inseguridad ha pasado las fronteras. El juicio por la desaparición de "Marita" Verón se ha convertido en un bumerán sobre la provincia. Se ha puesto sobre el tapete el desaliñado y escandaloso manejo que se hizo de la causa, pero también ha servido de pedestal para que otras cuestiones escabrosas e impunes (la violenta y vergonzosa muerte de Paulina Lebbos, por ejemplo) se conozcan. No ha habido periodista que haya venido a ver el juicio de "Marita" que no se haya llevado anotaciones o imágenes de la inseguridad. Desde que se sentó en el sillón de Miranda, Alperovich ha hecho esfuerzos por no aparecer en los medios allende del "Jardín de la República", pero en las últimas semanas, estos han sido vanos.

En los últimos años Alperovich ha adoptado un pragmatismo a prueba de balas. Para él los hechos se resuelven antes de que ocurran, por eso su mensaje fue un trámite más. A él lo desvelan otros temas: 1) la sucesión, que puede ir atada a una reforma constitucional y 2) la relación con Cristina. El primer tema ya se nota a cada instante. Osvaldo Jaldo y Sergio Mansilla van desapareciendo de las fotos y su esposa, Beatriz Rojkés, después de la bendición de la Presidenta, ha cobrado gran fuerza, aun cuando no se ha tomado la decisión. Los síntomas claros se han visto en la inauguración del gran edificio del martes pasado. Cada uno de los que hablaron (el fotoadicto Regino Amado, el emocionado Roque Álvarez o el denunciado Juan Manzur), a la hora de elegir sus palabras, parecía que caminaba sobre el filo de una navaja. Si nombraban a José en el acto se preocupaban por mencionar a "Betty", y viceversa.

El segundo tema no es tan fácil para el gobernador. Si bien mantiene los mimos y los cuidados que supo delegar Néstor, en tiempos de Cristina recibe empellones inesperados de La Cámpora. La agrupación ultrakirchnerista muestra en esta provincia al legislador Jesús Salim maltratado en la Cámara y bien recibido por el amayismo. En tanto, el diputado nacional Walter Marcelo Santillán, que siempre tuvo más onda con el intendente Domingo Amaya que con el gobernador, se ha visto seducido en el Congreso por el poder de la senadora Beatriz Rojkés. Alperovich, en tanto, se quedó más cerca del Movimiento de Unidad Popular, que a nivel nacional maneja Federico Martelli -cercano a Alicia Kirchner y que en Tucson se comunica con Luis Romano.

La guerra fría entre Amaya y Alperovich parece no tener fin y promete echar raíces en la Universidad Nacional de Tucumán, donde el diputado nacional Luis Sacca parece un rector virtual, junto a su coequiper Fernando Valdez. El dúo goza, además, de la amena compañía del senador radical José Cano que, por otro lado, también ha borrado viejos rencores para compartir proyectos con el legislador Ariel García, un amiguísimo del subsecretario de Bienestar Estudiantil de la UNT, Esteban Varela. Todos afiebrados políticos vienen trabajando para los próximos comicios del Consejo Superior, que serán vitales para la futura elección del rector, dentro de dos años. Esta heterogénea sociedad aún no dio a luz a su candidato, pero no sería quien quiere el socio primigenio de Sacca, el rector Juan Cerisola, que impulsa a su vicerrectora Alicia Bardón. Por su parte, el decano José Luis Vázquez está dispuesto a dar pelea, aun cuando Valdez, un funcionario clave de su gestión, vaya a jugar para el equipo rival. Para eso, el jurista analiza -si se decide de una buena vez a lanzarse- hablar con el amayismo, que alguna vez puso sus fichas en el decano de Medicina Mateo Martínez. Pero este -sin ponerse colorado por sus traiciones- se entusiasma conversando con Antonio Ruiz Olivares o con el mismo gobernador. Alperovich, que está en todas partes donde se dirime poder, seguramente volverá a apostar fuerte en la elección del rector. En los pasillos de Casa de Gobierno comentan que hasta la elección del presidente de San Martín, Emilio Luque, no se terminó de concretar hasta tanto no tuvo la bendición "sijosesista".

En número, el radicalismo es la principal oposición; pero la gran oposición del radicalismo son sus propios hombres. Es la única forma de entender por qué mientras el senador Cano denuncia irregularidades y despotrica contra los millones gastados en el monumental edificio legislativo, el legislador Federico Romano Norri corta la cintas de la inauguración junto a Alperovich o los demás legisladores aplauden sin problemas lo que es un grito desesperado y una estrategia política de Cano. Los gestos mostraron tanta desorientación como la asesora de prensa del legislador Roberto Palina que el viernes se acercó a la periodista de LA GACETA y le lanzó la siguiente invitación: "tome esta tarjeta y llame cuando quiera, el legislador le va a responder sobre lo que usted quiera; pero no le pregunte sobre el Pommery".

Alperovich juega su partido y anota los tantos que él quiere, el radicalismo sigue haciendo fuerza en un inútil scrum, donde se empujan entre sí para ganar espacio dentro de su propia cancha, pero lejos de donde ocurren los hechos.

La llegada de marzo no sólo ha puesto en marcha el motor legislativo y universitario, sino también el de la Justicia en cuya cúpula ya se ha tomado la decisión de concursar el secretario administrativo y ya se han empezado a anotar los nombres de los futuros conjueces.

Mientras en la Legislatura la preocupación de estos días es quien ocupa el mejor lugar o toma posesión en el magno edificio, tanto en la UNT como en la Justicia andan rumiando enojos por los pedidos de licencia que hacen todo tipo de profesionales para hacer cursos. "Hay casos en los que las licencias llegan a más de un año y el congreso, la estadía y el sueldo como el reemplazo lo paga el Estado". Hasta el perfeccionamiento se ha enviciado cuando se está en la cúpula del poder. Después viene bien para recibir empellones como le pasó al ex mandatario que andaba de miranda en la cancha.