La baja de los subsidios, una política salarial más prudente, mayor intervención cambiaria y controles a las importaciones. El Gobierno nacional lleva adelante todas esas medidas para "intentar proseguir con la política de maximización del crecimiento a 'toda costa', con tipo de cambio cuasi fijo y acumulación de reservas para pagar la deuda en dólares. Así lo asegura la consultora económica privada E&R, que además aclara que "la estrategia oficial pasa por intentar que los ingresos fiscales y la expansión monetaria crezcan más que la inflación; que ésta superare la suba de salarios y que los sueldos se incrementen por encima del tipo de cambio".

"En este sentido, el Gobierno nacional dejó deslizar que su pretensión es que los ajustes salariales no superen el 18% anual este año, es decir, entre 4 y 6 puntos porcentuales por debajo del incremento del nivel general de precios estimado para 2012. Sin dudas, este objetivo implica un importante cambio con respecto de años anteriores, cuando el Poder Ejecutivo siempre incentivo ajustes salariales mayores al aumento del nivel general de precios. En otras palabras, el principal cambio que intenta introducir el Gobierno es en la política salarial, que por primera vez en muchos años apuntaría a que los ingresos de los trabajadores no recuperen poder adquisitivo", detalla el informe.

La consultora remarca que ese cambio de la política oficial impactará de manera negativa sobre uno de los puntos neurálgicos del modelo: el consumo, principal motor de la economía. El consumo privado representa aproximadamente el 65% del producto, el 57% de la demanda agregada y explica más del 70% del crecimiento anual de los últimos años. "Utilizar la política salarial para contener el incremento de precios sería atacar la inflación con políticas de oferta (también existes las políticas de demanda). Estas intentan atenuar la suba de precios mediante la contención del aumento de los costos de producción. Por ejemplo, la reducción de impuestos al trabajo, de aranceles a la importación y otros impuestos ligados a los costos de producción sería otra alternativa de política de oferta anti inflacionaria", explica la consultora.