Lagrimeando. Codeándose entre sí y esbozando sonrisas de satisfacción. Sacándose fotos con los teléfonos celulares. Así vivieron ayer los empleados legislativos la inauguración del que será, en definitiva, su nuevo lugar de trabajo. La mayoría de los integrantes permanentes del Poder Legislativo presenció la ceremonia desde un sitio reservado para ellos en la explanada de la flamante construcción. Ni el ausente vicepresidente, Amado Boudou, ni el exultante gobernador, José Alperovich, lograron acaparar tanto la atención. Por su entusiasmo, los protagonistas inesperados fueron los trabajadores, que pudieron cumplir el sueño de la casa propia.

La ceremonia comenzó pasadas las 19, cuando el gobernador, José Alperovich, llegó caminando hasta la explanada de Muñecas al 900, rodeado de sus ministros y precedidos por los parlamentarios oficialistas. Antes, se habían congregado en la presidencia del viejo recinto, a metros del lugar. En el camino, el mandatario saludó a los simpatizantes que se encontraban tras las vallas.

Durante la hora y media que duró el acontecimiento, hablaron el presidente del bloque Tucumán Crece, Roque Tobías Álvarez; el titular subrogante de la Legislatura, Regino Amado y el vicegobernador en uso de licencia, Juan Manzur. Luego, recorrieron el recinto de sesiones y compartieron un lunch en la planta baja.

"No lo creíamos"

Estuvieron entre los primeros en llegar. Sentados en sus butacas, enrollaban y desenrollaban los folletos que les fueron entregados. Con ansiedad, se abalanzaron sobre el sitio que los albergará luego de que las autoridades cortaran la cinta simbólica.

"Cuando anunciaron que harían una sede única, primero no lo creímos. Recién cuando vinimos e iba por el segundo piso caímos", se sinceró sonriente Enrique Figueroa. En los 38 años de trabajo, ocupó espacios en casi todas las dependencias legislativas. "Me cuentan que había partes en las que se caían los techos y por eso nos mudaban", recordó Figueroa. Ante la mole de cemento y vidrio, advirtió que esto no volverá a pasar.

José Racedo es ordenanza desde hace cinco años en el área de comisiones. Para él la inauguración tuvo un sabor especial por una cuestión familiar. "Mi papa falleció tras 35 años de servicio en la Legislatura. También era ordenanza y le habría gustado ver esto", aseveró lloriqueando.

Carlos Argañaraz es un empleado de 25 años de antigüedad, rescató el valor que el edificio tiene para quienes a diario cumplen tareas en el ámbito legislativo. "Prácticamente estoy por retirarme, pero para las nuevas generaciones esto es maravilloso", ponderó. Además, remarcó con un guiño que podrán trabajar con mayor rapidez, al no tener que ir y venir con expedientes entre las diversas sedes.

Héctor Ruiz, por su parte, ponderó la comodidad con la que contarán desde ahora para desempeñar sus tareas. Es empleado desde hace 17 años y desempeñaba su rutina en el ex hotel Savoy. "¡Estaremos en el cuarto piso!", celebró Luis Villafañe. El trabajador de la oficina de Asuntos Legislativos dijo que la comodidad y la amplitud que tendrán para trabajar valió la espera.

Los agradecimientos

Todo el arco político e institucional de la provincia se dio cita a la ceremonia. Los representantes de la Iglesia, Fuerzas Armadas, universidades y organizaciones intermedias ocuparon un lugar entre las sillas plásticas que fueron distribuidas sobre la explanada del edificio.

La ausencia de Boudou -estaba previsto que sea el principal orador- provocó un inesperado movimiento de piezas a la hora de los discursos. En un primer momento, dentro del alperovichismo especulaban con que el autor del proyecto de construcción del edificio, Roque Álvarez, no hablara ante el público. Los rumores quedaron de lado cuando el ex intendente de Tafí Viejo se levantó de su silla e improvisó un discurso en el que destacó la iniciativa que nació en 2007, resaltó la labor de los empleados legislativos y derrochó. "Esta casa es del pueblo, nosotros somos aves de paso. Formamos parte de una sublime selección natural que se da cada cuatro años. Quiero agradecer el apoyo de nuestro conductor, José Alperovich, y decirle a todos ustedes que pudimos cumplir un sueño. Ortega y Gasset dijo una vez: argentinos a las cosas. Y yo les digo, tucumanos a las cosas", expresó Álvarez. Inmediatamente sobrevino el aplauso extenso de los presentes.

El segundo en dirigirse al público fue el presidente subrogante de la Cámara, Regino Amado. "Vamos a seguir honrando este espacio. Gracias a la democracia, gracias a la política y gracias a Néstor y Cristina", afirmó.

El vicegobernador en uso de licencia y ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, fue el último orador y resaltó los logros del Gobierno desde 2003. "Este edificio nos da calidad institucional, es un verdadero monumento a la democracia", elogió Manzur.