Hacía tanto calor ayer, a la tarde, en La Trinidad, al sur de la provincia, que muchos vecinos buscaron alivio en las aguas del río Gastona, el más cercano de la zona. Era tan insoportable la temperatura que los habitantes confluyeron, a la hora de la siesta, en las orillas del río.

Fueron llegando de a uno o en grupos. Muchas familias cargaron bebidas frescas y algo para comer, dispuestos a pasar el día. Entre ellos estaba Patricia Tavorda, quien se había acercado al lugar acompañada por sus hijos y su hermano.

Alrededor de las 16.30, la mujer y el menor de sus hijos se introdujeron en las aguas del río Gastona para refrescarse. Pero el alivio se acabó pronto, cuando Patricia notó que el niño de ocho años hacía movimientos extraños, como si se estuviera ahogando. Según informaron fuentes policiales que llegaron minutos más tarde al lugar de los hechos, el pequeño se encontraba a unos 60 metros de distancia de donde se bañaba su madre.

Al notar los intentos por salir del agua de su hijo, Patricia empezó a nadar para alcanzarlo, pero en ese momento la corriente era muy fuerte y terminó arrastrándolos a ambos.

El único que no se había metido al agua era el hermano de la mujer, Ángel Alberto Tavorda, quien prefirió quedarse descansando a la orilla del río. Al observar lo que sucedía, se lanzó al agua para intentar rescatarlos. Pero sólo consiguió sacar al niño con vida. Cuando alcanzó a su hermana, a unos 100 metros de distancia, la mujer ya había fallecido.