Engrosaron sus bíceps punteando padrones y tonificaron sus pantorrillas caminando los barrios. En tiempos electorales fueron imprescindibles para repartir votos y trasladar electores hacia las escuelas. Soñaron que alguna vez se sentarían en ese lugar. Esa silla por la que pelearon toda su vida. Son los concejales de la capital que por primera vez accedieron a una banca. El 23 de octubre de 2011 dejaron de ser simples dirigentes territoriales y se convirtieron en representantes vecinales.

A cuatro meses de su asunción, seis ediles que hicieron su debut el año pasado contaron sus experiencias a La GACETA. Explicaron cómo vivieron ese cambio y de qué manera influyó en sus vidas la nueva función que comenzaron a desempeñar.

Algunos llegaron desde la misma política y otros vienen del sector empresarial, tal es el caso de los concejales Ernesto Nagle (PJ) y Roberto Ávila (PRO). Nagle fue candidato por el Copade, partido político que encabeza el legislador Carlos Isa Assán. En tanto, Ávila llegó al Concejo de la mano del macrismo.

En representación de la lista oficial del Frente para la Victoria, ingresaron Ignacio Golobisky (PJ) y José Alfredo Ramos (PJ).

Por la Unión Cívica Radical (UCR) logró sentarse en una banca del edificio de San Martín y Monteagudo, el dirigente Roque Mendía. Ahora, el radical José Luis Avignone tiene un correligionario que lo acompañe.

Sandra Manzone fue la última en jurar, a raíz de la compulsa judicial que tuvo con el peronista Claudio Morata por la denominada banca 18. Es la única edil que juró en diciembre.

La debutante concejal María Elena Cortalezzi (PJ) no pudo responder el cuestionario de LA GACETA, ya que se encontraba fuera del país al momento de la consulta.