La piedra-meteorito cayó en el momento justo (cuando no pasaba nadie) y en el lugar justo (ya que los vehículos pueden seguir transitando). Es muy probable que la próxima vez no tengamos tanta suerte. Ahí está, adornando la subida a los Valles en el kilómetro 40 de la ruta 307. Rocoso y gigantesco ejemplo de los derrumbes que se producen en el cerro cada vez que llueve. "No podemos garantizar que no vamos a cortar el camino otra vez", admiten con absoluta franqueza desde Vialidad.
Se está gastando mucho dinero para reparar la 307, inversión más que necesaria desde hace años. Pero no hay plata que contenga a la naturaleza, y a esta altura de la historia depender de una ruta-embudo para subir/bajar de los Valles no alcanza.
Reabramos el debate entonces. ¿Cuál es la salida? ¿Hay posibilidades reales de que la traza de la 307 pueda optimizarse (¿se acuerdan del proyecto del túnel?)? ¿Hay que poner las fichas en una nueva ruta? ¿Es viable? ¿Sería demasiado costoso? Es el momento ideal para discutirlo.