No fue un día de esos que no se miran ni siquiera en el almanaque. El 10 de febrero quedará marcado en el recuerdo de Carina Mamaní como la fecha en la que se sintió orgullosa de ser como es. Ayer a la mañana, ella caminaba mirando al suelo para evitar baldosas por 24 de Septiembre y, cuando giró por la peatonal Muñecas, vio que en el suelo había un verde billete de US$ 100. A pesar de que muchos hubieran esperado que ese valioso recorte de papel vaya a parar a su bolsillo, ella hizo algo distinto.
Levantó el dinero y miró a su alrededor. En ese momento su mirada se cruzó con Antonio Sagra, otro peatón que, igual que ella, tenía dólares en sus manos. Se acercó y le preguntó si el billete que ella había encontrado era de él. Entonces Sagra le dijo: "no, los encontramos con esta señora". A lado suyo María Moreno de Sorani tenía otro par de billetes. En total tenían 600 dólares. Buscaron entre la gente que pasaba por la peatonal, por donde miles de tucumanos pisan baldosas sueltas y se empujan para avanzar rápido.
Mamaní, Sagra y Moreno de Sorani se encontraban frente a una disyuntiva: no había dueño y la cantidad de dinero que habían encontrado era múltiplo de tres. A pesar de esto, sus bolsillos no consiguieron tentarlos. "¿Qué hubiera pasado si la plata era mía? Cuando te ocurren estas cosas, hay que ponerse en el lugar del otro. Esos dólares podían haber sido todos los ahorros de una persona", dijo Mamaní.
Los tres peatones estaban a sólo una cuadra del Centro de Monitoreo de la Policía que el Gobierno instaló en el edificio del ex hotel Corona, que se levanta en la esquina de 24 de Septiembre y 9 de Julio. Esperanzados caminaron los 100 metros que los separaban de ese lugar para ver si las cámaras de seguridad habían captado el momento en el que la dueña de los billetes había perdido su valiosa carga. Pero la ilusión les duró poco. Las grabaciones no habían registrado el instante que ellos buscaban. "Había pasado más de una hora y media desde el momento en el que encontramos la plata y la dueña no aparecía. Hablamos con uno de los oficiales a cargo del Centro de Monitoreo y coincidimos en dejar el dinero allí. Si el dueño no aparecía, el comisario que nos recibió nos dijo que se podía hacer un trámite legal para que la plata sea donada a algún hogar de beneficencia. Todos estuvimos de acuerdo y nos fuimos", contó Mamaní.
Amelia Campos no tenía consuelo. Había perdido más de la mitad de los dólares que compró para pagar sus deudas. Sin esperanza alguna, caminó hasta la comisaría para hacer la denuncia de lo que le había pasado. "Nunca pensé que podía llegar a recuperar el dinero. Por eso estoy muy agradecida con las personas que lo encontraron. Fui a hacer la denuncia pero estaba desesperanzada porque, en estos días, hasta las macetas te roban", señaló Campos.
La dueña de los 600 dólares más famosos de la provincia perdió los billetes porque los había guardado en el bolsillo de su pantalón. "Tenía miedo de que me roben la cartera; acá, hay muchos arrebatadores. Pero estas personas que me devolvieron la plata me hicieron pensar que todavía vale la pena seguir", concluyó.