BUENOS AIRES.- A escasos meses de las elecciones generales de 2011, la dirigencia política tempranamente comenzó a reposicionarse en los primeros meses del año, anticipando un debate interno. Si bien la irrupción de Hermes Binner con el Frente Amplio Progresista y el arribo de Mario Barletta a la UCR parecieron darle una nueva brisa a la oposición, el antikirchnerismo no sale aún del estado de derrota en el que lo sumergió la holgada reelección de Cristina Fernández. Una muestra de esa pasividad ocurrió en el acto del martes que la Presidenta encabezó por el caso Malvinas. Concurrió gran parte del arco opositor -UCR, PRO, peronismo disidente, socialismo- pero se enteraron allí mismo de qué se trataba y ni siquiera recibieron el agradecimiento público de Cristina. En particular si se tiene en cuenta que la mandataria y su antecesor, Néstor Kirchner, nunca abrieron un diálogo institucional con la oposición.

Pero el acto de reflejó dos situaciones: la primera, es que el cerco de información de la Casa Rosada, sumado a la inacción de los anti "K", generó expectativas sobre un anuncio, el del Informe Rattenbach, que ya lo había anticipado la Presidenta el 25 de enero. Y en segundo lugar, que la sola convocatoria presidencial provocó fisuras en el FAP y la UCR.

Por eso, no es llamativo que el mayor movimiento político se registre en el PJ o kirchnerismo. Así, comenzó la carrera por los espacios de poder que quedarán en 2015 y que irán tomando forma mucho antes. No fue otro el motivo por el cual Cristina dio vía libre a Amado Boudou para que blandiera una posible reforma constitucional y la re-reelección. Sin embargo, es un recurso con efecto limitado, ya que todos avizoran una jugada política para no perder poder.

Esto aquietó un poco a los presidenciables peronistas, Daniel Scioli incluido, pero su efecto es como el de un analgésico, limitado. Hugo Moyano lo sabe y muchos gobernadores que pretenden ocupar el sillón presidencial.

"Es necesario que haya disputa para legitimar a quien salga victorioso para que así, todos nos encolumnemos detrás", analizó un veterano dirigente del PJ.

Hoy el perfil oficialista y opositor es encarnado por el propio peronismo, como ha ocurrido en otros momentos de la historia reciente, como en 2003. (DyN)