MUNICH - El veto de China y Rusia a una resolución de condena a la violencia en Siria causó indignación en la Conferencia de Seguridad de Munich, donde el primer ministro de Túnez llamó ayer a cerrar todas las embajadas sirias en el mundo árabe y expulsar a sus titulares. "Tenemos que expulsar a los embajadores sirios de los países árabes", demandó Hamadi Jebali, cuyo gobierno anunció la salida de los diplomáticos sirios del país, horas después de que los enfrentamientos entre fuerzas del Gobierno y opositores se cobrasen más de 300 vidas en Homs.
"El pueblo sirio no espera más declaraciones y condenas. Están esperando hechos", urgió el gobernante tunecino. Jebali rechazó los argumentos de Rusia de respetar la soberanía de Siria: "cuando un régimen mata a su pueblo, ¿podemos hablar de soberanía como argumento? ¿Puede la soberanía ser una razón para que el régimen haga lo que quiera?"
El ministro de Cooperación Internacional de Qatar, Jalid Mohamed al Attiyah, calificó el bloqueo de un nuevo borrador de resolución contra Siria de "licencia para matar". "Eso era justamente lo que temíamos, que los rusos y los chinos se opusiesen a cualquier señal crítica hacia Al Assad, lo que se interpreta como una licencia para matar".
La periodista y Nobel de la Paz yemení Tawakkul Karman fue también tajante con Rusia y China: "los dos países apoyan el régimen criminal de Bashar al Assad". "El presidente sirio Al Assad emplea la violencia contra la insurgencia y en el país murieron ya unas 6.000 personas desde el pasado marzo. En Siria, la población quiere dejar atrás un régimen que gobernó durante décadas y construir una democracia", señaló. Karman pertenece al movimiento democrático en Yemen que luchó para derrocar al presidente Ali Abdullah Saleh, que ya renunció al poder a cambio de inmunidad.
El ministro de Exteriores de Egipto, Mohammed Amr, llamó al "fin de la sangría", mientras que su par turco, Ahmet Davutoglu, lamentó el bloqueo: "vamos a pagar por ello". Davutoglu aseguró protección a todos los sirios que se refugien en su país huyendo de la violencia: "aún cuando todos los sirios se pasen a Turquía, les daremos la bienvenida en nuestras casas".
El director de la organización de derechos humanos Human Rights Watch, Kenneth Roth, calificó de "vergonzoso" el veto de Rusia y China y sostuvo que el Consejo de Seguridad ha perdido con ello su propia relevancia.
Sanciones
En tanto, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, anunció ayer que su país trabaja para reforzar las sanciones existentes contra el régimen sirio y para establecer nuevas medidas con el fin de privar a Damasco de financiación y de compra de armas. "Trabajaremos para buscar sanciones regionales y nacionales contra Siria y fortalecer las que ya tenemos. Se aplicarán con gran rigor para secar las fuentes de financiación y las entregas de armas que mantienen la máquina de guerra del régimen", dijo Clinton. "Desenmascararemos a aquellos que aún estén financiando al régimen y enviando armas que son utilizadas contra sirios indefensos, incluidas mujeres y niños", agregó.
La jefa de la diplomacia estadounidense lamentó el fracaso del Consejo de Seguridad de la ONU, que no pudo votar una resolución contra la represión en Siria por el veto impuesto por Rusia y China. Clinton calificó lo sucedido de "esperpento".