SALTA.- Llegó un punto en que Boca parecía estar enroscado en una Ruleta Rusa. El campeón jugó feo y mal y Ramón Santamarina, uno de los tantos equipos soñadores que seguía con vida en esta Copa Argentina, casi da la nota. Casi hace la de Dios y deja en el camino al Nº 1 del fútbol argentino.
Pero como suele suceder en este tipo de historias con final infeliz para uno, y feliz para otros, la camiseta de La Ribera finalmente terminó pesando más cuando llegó la hora de la verdad, el tiempo de los penales. ¡Sí! De definir el pase a los 16avos de final desde los 12 pasos. Increíble, crease o no.
Es más, los de Tandil estuvieron ahí de lograr el mayor triunfo de sus existencia. Y mucho tuvo que ver con eso su delantero, Michel, autor de un cabezazo a colocar fulminante justo cuando el primer tiempo en La Linda pedía permiso para irse al descanso. Antes, Ramón "S" había tenido otras dos clarísimas para ponerse en ventaja.
A los grandes no se les puede regalar nada. Menos espacio. Ese error cometió Sanatamarina sobre el mediodía del "ST", luego de un tiro libre de Riquelme. Roncaglia puso la testa para emparejar la cuestión. De ahí en adelante, los tandilenses jugaron con el reloj. Esperaron el final, mientras Boca intentó por todos los medios. No pudo.
En los penales, Orión se hizo grande ante Acosta. Bertoya contestó con Somoza. Todo igualado. Salvo por el cierre, porque Gáspari buscó colocar la pelota, pero encontró el palo y la eliminación de su equipo. (Enviado especial)