Las quejas de los vecinos contra el servicio de agua no sólo inundan la Municipalidad capitalina, también empapan el Concejo Deliberante. Muchos ediles reconocen recibir constantemente denuncias para que intervengan por caños rotos, pérdidas cloacales o falta de agua en algún lugar de la ciudad.

"En la zona sur de la capital la situación es lamentable. En general, toda la ciudad parece una cloaca a cielo abierto. El tema es que la cañería en gran parte es obsoleta. Hace falta invertir en la infraestructura porque está colapsada", expresó el edil radical José Luis Avignone, quien encargó un relevamiento a través del cual se detectaron más de 300 pérdidas de líquidos en nueve meses.

Las autoridades municipales reconocen que se trata de un problema que avanza silencioso y oculto debajo de la ciudad. El arquitecto Atilio Belloni, subsecretario de Obras Públicas, calcula que un 40% de las cañerías ya quedó obsoleto y deben ser reemplazadas. "Esto queda al descubierto siempre que hacemos obras de reparación de calles. Cuando abrimos, vemos el daño en las cañerías", describió.

El funcionario añadió que muchas veces los plazos de la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) para reparar pérdidas suelen ser muy largos, así que el municipio termina por hacerse cargo de las refacciones.

Las consecuencias

Las aguas servidas y los derrames de agua potable no sólo ocasionan molestias a los vecinos y a los motociclistas, quienes protagonizan accidentes al circular sobre el asfalto mojado. También son una preocupación para las autoridades por el daño que provocan en el pavimento, una de las mayores inversiones que realiza el municipio. Pero hay algo peor: las pérdidas cloacales son verdaderos focos infecciosos y significan un problema de salud pública, detalló Belloni.